Atlantic Fest celebró este año su décima edición confirmando que sigue ocupando un lugar muy particular dentro del calendario de festivales. En un momento en el que muchas citas parecen competir únicamente por aumentar aforos y sumar nombres a sus carteles, el festival de Vilagarcía de Arousa mantiene una propuesta que prioriza la experiencia del público. La Praia da Concha volvió a convertirse en un escenario privilegiado donde la música, el entorno y una organización cuidada convivieron con naturalidad durante todo el fin de semana.
Uno de los mayores aciertos del Atlantic Fest continúa siendo su formato. La existencia de un único escenario principal permitió a los asistentes disfrutar del cartel completo sin tener que elegir entre actuaciones simultáneas, mientras que las sesiones de Grande Osso en el escenario Vibra Mahou mantuvieron el ambiente durante los cambios de montaje. Es una fórmula sencilla, pero tremendamente eficaz, que aporta continuidad al festival y favorece que el protagonismo recaiga siempre en la música en directo.
Uno de los mayores aciertos del Atlantic Fest continúa siendo su formato. La existencia de un único escenario principal permitió a los asistentes disfrutar del cartel completo sin tener que elegir entre actuaciones simultáneas, mientras que las sesiones de Grande Osso en el escenario Vibra Mahou mantuvieron el ambiente durante los cambios de montaje. Es una fórmula sencilla, pero tremendamente eficaz, que aporta continuidad al festival y favorece que el protagonismo recaiga siempre en la música en directo.
El viernes sirvió para abrir boca con el esperado regreso de Nadadora, antes de que Triángulo de Amor Bizarro desplegara toda la intensidad de su directo. Carolina Durante firmó una de las actuaciones más celebradas de la jornada gracias a un concierto lleno de energía, perfectamente ejecutado y respaldado por un público que respondió desde el primer momento. El cierre quedó en manos de Two Door Cinema Club, que convirtió la playa en una gran pista de baile con una colección de canciones que siguen funcionando con la misma frescura de siempre.
La segunda jornada comenzó bajo un intenso calor y con un recinto que todavía despertaba lentamente. Alonso fue el encargado de inaugurar la programación del sábado ofreciendo un concierto tan cercano como íntimo ante un reducido grupo de asistentes. Con la naturalidad y el sentido del humor que caracterizan al músico granadino, supo convertir un horario poco agradecido en un momento de especial complicidad con el público. Entre los presentes podían distinguirse incluso varios miembros de Los Planetas, con quienes colabora habitualmente y a los que volvería a acompañar horas más tarde durante su actuación. Nacho Vegas ofreció después uno de los conciertos más delicados del festival, acompañado por Abraham Boba en uno de los momentos más destacados de la tarde. Posteriormente, Depresión Sonora y Shame elevaron la intensidad antes de que Carlos Ares confirmara el excelente momento creativo que atraviesa con un directo elegante, sólido y muy bien recibido por los allí congregados.
Ya con la noche como escenario, Los Planetas volvieron a demostrar por qué mantienen un vínculo tan especial con Atlantic Fest. Su actuación reunió a varias generaciones alrededor de un repertorio que alternó clásicos imprescindibles con algunas sorpresas, reforzando una relación que parece inseparable de la historia del propio festival. El broche estuvo a cargo de Franz Ferdinand, cuya experiencia sobre los escenarios volvió a hacerse evidente en un concierto dinámico, repleto de himnos y con una conexión constante con el público que mantuvo la intensidad hasta el último minuto.
Ya con la noche como escenario, Los Planetas volvieron a demostrar por qué mantienen un vínculo tan especial con Atlantic Fest. Su actuación reunió a varias generaciones alrededor de un repertorio que alternó clásicos imprescindibles con algunas sorpresas, reforzando una relación que parece inseparable de la historia del propio festival. El broche estuvo a cargo de Franz Ferdinand, cuya experiencia sobre los escenarios volvió a hacerse evidente en un concierto dinámico, repleto de himnos y con una conexión constante con el público que mantuvo la intensidad hasta el último minuto.
Como ya es tradición, la música continuó el domingo con una jornada de acceso libre en la Praza do Castro, acercando el festival a la ciudad y prolongando un ambiente que durante tres días trasciende el recinto principal para integrarse plenamente en la vida de Vilagarcía.
Más allá del nivel de un cartel que combinó artistas consagrados con algunas de las propuestas más interesantes del panorama actual, Atlantic Fest volvió a destacar por aspectos que muchas veces pasan desapercibidos, pero que resultan decisivos para la experiencia del público. Un recinto cómodo, sin sensación de masificación, tiempos de espera reducidos, un sonido cuidado durante prácticamente todas las actuaciones y una organización que demuestra conocer perfectamente las necesidades de un festival de estas características. A ello volvió a sumarse Atlantic Ludolab, un espacio dedicado a la creatividad, la experimentación y el juego que amplía el carácter familiar del festival. Su programación para niños y familias, con talleres de experimentación musical, personalización de camisetas y chapas o la creación de murales colectivos, demuestra que la experiencia del Atlantic va mucho más allá de los conciertos.
Más allá del nivel de un cartel que combinó artistas consagrados con algunas de las propuestas más interesantes del panorama actual, Atlantic Fest volvió a destacar por aspectos que muchas veces pasan desapercibidos, pero que resultan decisivos para la experiencia del público. Un recinto cómodo, sin sensación de masificación, tiempos de espera reducidos, un sonido cuidado durante prácticamente todas las actuaciones y una organización que demuestra conocer perfectamente las necesidades de un festival de estas características. A ello volvió a sumarse Atlantic Ludolab, un espacio dedicado a la creatividad, la experimentación y el juego que amplía el carácter familiar del festival. Su programación para niños y familias, con talleres de experimentación musical, personalización de camisetas y chapas o la creación de murales colectivos, demuestra que la experiencia del Atlantic va mucho más allá de los conciertos.
Diez ediciones después, Atlantic Fest continúa creciendo sin renunciar a aquello que le ha permitido construir una identidad propia. Más que competir por ser el festival más grande, sigue apostando por ofrecer una experiencia donde la música ocupa el centro de todo. Y, visto el resultado de esta edición, esa sigue siendo su mayor fortaleza.
NADADORA
CAROLINA DURANTE
TWO DOOR CINEMA CLUB
ALONSO
NACHO VEGAS
DEPRESIÓN SONORA
SHAME
CARLOS ARES
LOS PLANETAS
FRANZ FERDINAND
AIKO EL GRUPO
JOE CREPÚSCULO
Un reportaje de Fran García para Seven Music Magazine.