La Sala Baltimore Live volvió a demostrar este fin de semana que ha llegado para quedarse. Tras su inauguración con León Benavente y el exitoso concierto de Siloé, el nuevo espacio ha empezado a convertirse en un punto de referencia para la música en directo en Alicante, tanto por su sonido cálido y envolvente como por una logística que favorece que el público entre de forma ordenada, sin prisas y con tiempo suficiente para saborear una cerveza fría antes de que empiece la magia. Ese ambiente previo ya dejaba intuir que iba a ser una noche especial, y no se equivocaba nadie.
El concierto de Siloé, que agotó las entradas en apenas dos horas y reunió a 2.000 personas, confirmó que la banda vallisoletana atraviesa su mejor momento. No es casualidad que esta formación, nacida en 2016 de la mano de Fito Robles, sea hoy una de las propuestas más sólidas del indie-pop español. Su mezcla de emoción, baile, guitarras luminosas y electrónica bien medida ha conquistado festivales como el Spring Festival o Low Festival pero verlos en sala ofrece una experiencia completamente distinta: más cercana, más física, más humana.
El concierto de Siloé, que agotó las entradas en apenas dos horas y reunió a 2.000 personas, confirmó que la banda vallisoletana atraviesa su mejor momento. No es casualidad que esta formación, nacida en 2016 de la mano de Fito Robles, sea hoy una de las propuestas más sólidas del indie-pop español. Su mezcla de emoción, baile, guitarras luminosas y electrónica bien medida ha conquistado festivales como el Spring Festival o Low Festival pero verlos en sala ofrece una experiencia completamente distinta: más cercana, más física, más humana.
El sábado, desde el primer minuto, la conexión con el público fue absoluta. Fito Robles apareció cantando entre la gente "La verdad", que volvió a convertirse en ese ritual íntimo que ya es costumbre en sus noches grandes; interpretada desde el control de sonido y rodeado por 2.000 voces que cantaban cada verso, fue posiblemente el punto más conmovedor.
Guitarra en mano y acompañado de su armónica, cantando entre los asistentes que apenas podían creer que el concierto arrancara así, a un palmo de sus caras. Ese gesto, tan propio de la forma en la que Siloé entiende los directos marcó el tono de toda la noche: cercanía, emoción y una energía constante que no decayó ni un instante.
Guitarra en mano y acompañado de su armónica, cantando entre los asistentes que apenas podían creer que el concierto arrancara así, a un palmo de sus caras. Ese gesto, tan propio de la forma en la que Siloé entiende los directos marcó el tono de toda la noche: cercanía, emoción y una energía constante que no decayó ni un instante.
También hubo espacio para himnos que el público esperaba con devoción, como “Sangre en la venas”, “Si me necesitas Llámame”, “Reza por mí”, “Las palabras”, “La oposición”, “Show Jaco”, “Si te pones de mi parte” o “Sigo pensando en ti”, canciones que han acompañado a miles de personas en los últimos años. No faltaron tampoco piezas recientes como “Campo Grande”, que reflejan el crecimiento creativo de una banda que no deja de reinventarse.
Lo que hace de Siloé un fenómeno no es solo su música, sino la forma en la que la presentan. Fito Robles, en un estado de forma espectacular, no dejó de moverse, saltar y buscar el contacto visual con quien tuviera delante. Artistas, compactos y entregados, hicieron que cada tema sonara nítido, poderoso y perfectamente equilibrado. Hubo emoción, hubo baile y hubo esa sensación de comunidad difícil de explicar pero fácil de sentir cuando todos los presentes vibran al mismo tiempo.
El concierto fue avanzando como si el tiempo no existiera. Absortos tema tras temas y con un ambiente en la sala indescriptible. “Súbeme al cielo”, “EL poder”, Nada que se parezca a ti”,“Levita y ven”, La vida que me das”, La Niebla”…
El concierto fue avanzando como si el tiempo no existiera. Absortos tema tras temas y con un ambiente en la sala indescriptible. “Súbeme al cielo”, “EL poder”, Nada que se parezca a ti”,“Levita y ven”, La vida que me das”, La Niebla”…
El cierre fue, como no podía ser de otra forma, memorable. “Que merezca la pena” y “Todos los besos” desataron un estallido colectivo de saltos, abrazos y luces de móvil alzadas. Fito terminó dándose un baño de multitudes espectacular, recibiendo el cariño de un público que ya los había visto antes en festivales, pero que esta vez pudo vivirlos a centímetros, en un formato que intensifica cada emoción. Porque Siloé no era un descubrimiento para Alicante… pero sí una confirmación: la banda está en su mejor momento, y su directo es hoy uno de los más sólidos y emocionantes del panorama nacional.
Todo esto ocurrió en un espacio que está empezando a escribir su propia historia. Baltimore Live, gestionada por Producciones Baltimore, se presenta como un nuevo epicentro cultural en la ciudad, capaz de albergar hasta 2.000 personas con una acústica notable y una experiencia de público cómoda y bien cuidada. Próximos nombres como Sexy Zebras, Malmö 040, Rufus T. Firefly, Ojete Calor, Elyella, Quique González, Miss Caffeina o El Kanka demuestran que la apuesta es seria y que Alicante gana, por fin, una sala de gran formato con programación de primer nivel.
Salir del concierto de Siloé dejaba una sensación nítida: no solo habíamos visto un gran directo, sino una de esas noches que marcan un antes y un después. Una banda en estado de gracia y una sala en pleno nacimiento que, juntas, regalaron a Alicante una velada de esas que se recuerdan durante mucho tiempo.
Salir del concierto de Siloé dejaba una sensación nítida: no solo habíamos visto un gran directo, sino una de esas noches que marcan un antes y un después. Una banda en estado de gracia y una sala en pleno nacimiento que, juntas, regalaron a Alicante una velada de esas que se recuerdan durante mucho tiempo.
Un reportaje de Loles Ureña y Juan Carlos Puig-Seven Music Magazine.
Próximamente en Baltimore Live...
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