En pleno corazón de Sant Joan d’Alacant, los Jardines de Abril volvieron a desplegar su encanto como un refugio donde la música y la magia se dan la mano. Esta finca señorial, con su arboleda centenaria, sus senderos iluminados y la silueta de su casa principal recortada contra el cielo estrellado, ofrecía un escenario idílico para vivir una nueva velada del festival Noches Mágicas.
El murmullo de la brisa entre las palmeras se mezclaba con el rumor de las conversaciones, mientras las luces cálidas dibujaban un ambiente casi cinematográfico. La cuidada infraestructura, con dos escenarios perfectamente integrados, el Jardín y el Principal, zonas de descanso y propuestas gastronómicas selectas, convertía cada rincón en una invitación a disfrutar. En ese marco incomparable, tres actuaciones de altura estaban listas para llevar al público por un viaje sonoro cargado de nostalgia, energía y emociones atemporales.
El murmullo de la brisa entre las palmeras se mezclaba con el rumor de las conversaciones, mientras las luces cálidas dibujaban un ambiente casi cinematográfico. La cuidada infraestructura, con dos escenarios perfectamente integrados, el Jardín y el Principal, zonas de descanso y propuestas gastronómicas selectas, convertía cada rincón en una invitación a disfrutar. En ese marco incomparable, tres actuaciones de altura estaban listas para llevar al público por un viaje sonoro cargado de nostalgia, energía y emociones atemporales.
El Despertar del Silencio – Tributo a Héroes del Silencio
La noche arrancó en el escenario Jardín con El Despertar del Silencio, un proyecto con más de diez años de trayectoria y sabor alicantino, liderado por Roma a la voz. El grupo rindió homenaje a la mítica banda zaragozana con un directo intenso, cargado de fidelidad al sonido original y una entrega que conectó con el público desde los primeros acordes. Temas icónicos como Entre dos tierras, Maldito duende o Avalancha fueron coreados al unísono, con ese espíritu épico que siempre caracterizó a Héroes del Silencio. El ambiente íntimo del escenario Jardín realzó la experiencia, logrando que cada riff y cada estribillo se sintieran aún más cercanos y vibrantes.
La noche arrancó en el escenario Jardín con El Despertar del Silencio, un proyecto con más de diez años de trayectoria y sabor alicantino, liderado por Roma a la voz. El grupo rindió homenaje a la mítica banda zaragozana con un directo intenso, cargado de fidelidad al sonido original y una entrega que conectó con el público desde los primeros acordes. Temas icónicos como Entre dos tierras, Maldito duende o Avalancha fueron coreados al unísono, con ese espíritu épico que siempre caracterizó a Héroes del Silencio. El ambiente íntimo del escenario Jardín realzó la experiencia, logrando que cada riff y cada estribillo se sintieran aún más cercanos y vibrantes.
OBK
El salto al escenario Principal trajo consigo un cambio de atmósfera: luces más potentes, beats electrónicos y un viaje directo a los 90 y 2000 de la mano de OBK. Jordi Sánchez desplegó un repertorio repleto de himnos generacionales, donde no faltaron Historias de amor, La princesa de mis sueños, Tu sigue así o El cielo no entiende. Con una puesta en escena dinámica y una interacción constante con el público, OBK demostró que su fórmula sigue intacta: melodías pegadizas, letras que evocan emociones y un pulso rítmico que invita a no dejar de bailar. Fue un repaso a una carrera que marcó a toda una generación y que, en directo, mantiene intacto su magnetismo.
El salto al escenario Principal trajo consigo un cambio de atmósfera: luces más potentes, beats electrónicos y un viaje directo a los 90 y 2000 de la mano de OBK. Jordi Sánchez desplegó un repertorio repleto de himnos generacionales, donde no faltaron Historias de amor, La princesa de mis sueños, Tu sigue así o El cielo no entiende. Con una puesta en escena dinámica y una interacción constante con el público, OBK demostró que su fórmula sigue intacta: melodías pegadizas, letras que evocan emociones y un pulso rítmico que invita a no dejar de bailar. Fue un repaso a una carrera que marcó a toda una generación y que, en directo, mantiene intacto su magnetismo.
Tony Hadley
El cierre de la noche y colofón del festival llegó de la mano de Tony Hadley, histórico vocalista de Spandau Ballet y una de las voces más icónicas del pop británico de los 80 con aquellos "nuevos románticos".
Su show fue un despliegue de clase, carisma y potencia vocal, interpretando con maestría temas legendarios como True, Gold, Only When You Leave o Through the Barricades. Acompañado por una banda impecable, Hadley no solo repasó el legado de Spandau Ballet, sino que también incluyó algunos guiños a su carrera en solitario. La conexión con el público fue inmediata: sonrisas, coreos y un ambiente que combinó la emoción de la nostalgia con la energía de un directo de primera. Fue un broche dorado para una noche que quedará en la memoria de los entusiastas del cantante.
El cierre de la noche y colofón del festival llegó de la mano de Tony Hadley, histórico vocalista de Spandau Ballet y una de las voces más icónicas del pop británico de los 80 con aquellos "nuevos románticos".
Su show fue un despliegue de clase, carisma y potencia vocal, interpretando con maestría temas legendarios como True, Gold, Only When You Leave o Through the Barricades. Acompañado por una banda impecable, Hadley no solo repasó el legado de Spandau Ballet, sino que también incluyó algunos guiños a su carrera en solitario. La conexión con el público fue inmediata: sonrisas, coreos y un ambiente que combinó la emoción de la nostalgia con la energía de un directo de primera. Fue un broche dorado para una noche que quedará en la memoria de los entusiastas del cantante.
Un reportaje de Loles Ureña y Juan Carlos Puig-Seven Music Magazine.
Próximamente en el MUELLE LIVE...
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