La noche del pasado viernes 13 de marzo, Marmarela volvió a confirmar por qué el ciclo Baltimore Live se ha convertido en uno de los motores del ambiente musical de Alicante: cercano a las dos horas de concierto, un sonido exquisito y un público que no solo conoce las canciones de Quique González, sino que las vive.
La gira “1973” llegó a Alicante en un gran momento de plenitud creativa del madrileño, después de más de treinta años de carrera, y lo hizo con un concierto que resumió, canción a canción, la honestidad con la que ha ido creciendo desde aquel lejano debut en 1998.
La gira “1973” llegó a Alicante en un gran momento de plenitud creativa del madrileño, después de más de treinta años de carrera, y lo hizo con un concierto que resumió, canción a canción, la honestidad con la que ha ido creciendo desde aquel lejano debut en 1998.
Desde el inicio quedó claro que la noche giraría en torno a su nuevo trabajo. “Santos”, “Flashes” y “Terciopelo azul” abrieron el set con ese aire de rock clásico, reposado y elegante que define “1973”, un disco que mira hacia atrás sin nostalgia, como una puesta al día de las raíces setenteras que siempre han latido en su música. A partir de ahí fueron cayendo “La caja de herramientas”, “La luna” y “Miss camiseta mojada”, todas del nuevo álbum, dibujando un clima de rock pausado y delicado, en el que cada arreglo parecía colocado con tiralíneas y las letras, cargadas de imágenes y pequeñas heridas, iban tejiendo una atmósfera de poesía cotidiana que encandiló a la sala desde los primeros compases.
Con “Caminando en círculos”, “Avería” y “Descosiendo un milagro” el concierto ganó intensidad emocional sin perder sutileza. En estos temas se aprecia bien el espíritu de “1973”; canciones que hablan de la edad, del tiempo y de los giros de la vida con una serenidad que no renuncia al riesgo.
Con “Caminando en círculos”, “Avería” y “Descosiendo un milagro” el concierto ganó intensidad emocional sin perder sutileza. En estos temas se aprecia bien el espíritu de “1973”; canciones que hablan de la edad, del tiempo y de los giros de la vida con una serenidad que no renuncia al riesgo.
El sonido, cuidado al detalle, permitía escuchar cada matiz: la batería precisa de Karlos Arancegui, el bajo sólido de Jacob Reguilón, los teclados envolventes de Raúl Bernal y las guitarras de Toni Brunet sosteniendo un andamiaje sonoro que daba espacio a la voz de Quique, más grave y serena, pero cargada de matices; donde Brunet hasta tomó el micro en un momento del set, sosteniendo un sonido exquisito que dejó respirar cada canción. Sin duda se notan los años compartidos en carretera: la banda respira al mismo tiempo que las canciones.
En la parte central del concierto, con piezas como “Coleccionistas”, “Preguntas sencillas”, “Cheques falsos”, “Amor en ruta”, “Nadie podrá con nosotros”, “Clase media” o “Sangre en el marcador”, González fue alternando nuevas composiciones con temas de distintas etapas, demostrando esa capacidad suya para sonar coherente aunque salte de disco en disco. Aquí el público, entendido y fiel, acompañó con silencio respetuoso en los pasajes más íntimos y con ovaciones cálidas al final de cada tema, como si reconociera en esas letras el hilo de una historia compartida: la de un songwriter clásico, de esos que sienten la carretera y las noches de Motel como un lugar conocido y que se sostiene con una pierna en el rock americano y otra en la tradición del trovador mediterráneo.
En la parte central del concierto, con piezas como “Coleccionistas”, “Preguntas sencillas”, “Cheques falsos”, “Amor en ruta”, “Nadie podrá con nosotros”, “Clase media” o “Sangre en el marcador”, González fue alternando nuevas composiciones con temas de distintas etapas, demostrando esa capacidad suya para sonar coherente aunque salte de disco en disco. Aquí el público, entendido y fiel, acompañó con silencio respetuoso en los pasajes más íntimos y con ovaciones cálidas al final de cada tema, como si reconociera en esas letras el hilo de una historia compartida: la de un songwriter clásico, de esos que sienten la carretera y las noches de Motel como un lugar conocido y que se sostiene con una pierna en el rock americano y otra en la tradición del trovador mediterráneo.
El tramo final fue, como cabía esperar, el de los grandes himnos. “Kamikazes” recuperó la electricidad de uno de sus discos más queridos y encendió a los seguidores de largo recorrido; “De verdad lo siento” y “Charo” mantuvieron el tono confesional de sus últimos años, como si abriera ventanas a su biografía mientras el público miraba con respeto hacia dentro. Y cuando sonaron “Salitre”, “Pequeño R&R” y “Vidas cruzadas” Marmarela se convirtió en un coro unánime: generaciones distintas cantando al mismo tiempo canciones que ya pertenecen a la memoria sentimental de mucha gente.
En ese cierre se percibía bien lo que significa que Quique Gonzalez haya titulado su último disco con su año de nacimiento: a estas alturas no necesita demostrarse nada a nadie, pero sigue subiendo al escenario con la misma necesidad de contar historias que cuando empezó.
En ese cierre se percibía bien lo que significa que Quique Gonzalez haya titulado su último disco con su año de nacimiento: a estas alturas no necesita demostrarse nada a nadie, pero sigue subiendo al escenario con la misma necesidad de contar historias que cuando empezó.
Sin grandes artificios escénicos, apoyándose en una banda de enorme talento y en un repertorio que va de los clásicos a las nuevas canciones sin perder cohesión, Quique González ofreció en el ciclo Baltimore Live un concierto de rock adulto y honesto, de los que se cocinan a fuego lento y dejan poso. “1973” se confirmó en Marmarela no solo como un nuevo capítulo, sino como una especie de resumen vital: un disco y una gira en el que un músico que ha abierto para Bob Dylan o Bryan Adams mira hacia atrás, toma impulso y sigue adelante acompañado por un público que, como él, no ha dejado de crecer.
¡Gracias por lo del viernes Quique!
¡Gracias por lo del viernes Quique!
Un reportaje de Loles Ureña y Juan Carlos Puig-Seven Music Magazine.
PRÓXIMAMENTE EN BALTIMORE LIVE..
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