Nuestro tren, el de Seven Music, volvía a unirse al viaje de Rulo y La Contrabanda, esta vez en el Teatro Circo de Murcia. La gira "Cercanías y Medias Distancias", que arrancó en diciembre en Aspe, sigue su marcha imparable a lo largo de los teatros del país, llevando a los espectadores en un recorrido lleno de emociones, recuerdos y una conexión única entre la banda y su público.
La atmósfera en los alrededores del Teatro Circo era cálida, cargada de expectación. Rulo, como siempre, ofreció un espectáculo que va más allá de un simple concierto; su música se convierte en un viaje, un trayecto emocional que parte desde Reinosa, su ciudad natal, pasa por la estación madrileña de Chamartín y llega a París, una ciudad que también guarda un lugar especial en su corazón. Este tren tiene varias paradas, y cada ciudad es una estación en la que se comparten recuerdos, canciones y sentimientos.
La atmósfera en los alrededores del Teatro Circo era cálida, cargada de expectación. Rulo, como siempre, ofreció un espectáculo que va más allá de un simple concierto; su música se convierte en un viaje, un trayecto emocional que parte desde Reinosa, su ciudad natal, pasa por la estación madrileña de Chamartín y llega a París, una ciudad que también guarda un lugar especial en su corazón. Este tren tiene varias paradas, y cada ciudad es una estación en la que se comparten recuerdos, canciones y sentimientos.
La noche comenzó con esa misma energía que caracteriza a la banda, una de esas experiencias que no se olvidan. Al llegar al camerino, el ambiente era de pura concentración, una mezcla de nervios y responsabilidad, donde toda la banda, junto con el equipo empuja en la misma dirección. Este es el momento íntimo que pocos conocen, un instante previo al show donde el brindis entre los miembros de la banda simboliza la unidad y la pasión por lo que hacen. Un preludio silencioso pero lleno de emoción para lo que estaba por venir.
Seis años después de su última gira por teatros, el escenario del Teatro Circo de Murcia se transformó en una estación de tren cargada de simbolismo y evocación, para acoger a Rulo y La Contrabanda. Con las vigas oxidadas, las paredes desgastadas por el paso del tiempo y los bancos de madera que parecían haber sido testigos de incontables despedidas y llegadas, el escenario se convirtió en un lugar donde los sueños y proyectos se embarcan, donde los destinos se cruzan y las vidas toman nuevos rumbos. Un espacio lleno de nostalgia, donde cada rincón nos invita a reflexionar sobre los amores perdidos, las despedidas que marcan el fin de una etapa y el comienzo de algo nuevo. Fue aquí donde Rulo y La Contrabanda se encontró con su público, como si fueran cinco viajeros dispuestos a entregar todo lo que tienen, compartiendo sus emociones y dejando su música como un mensaje que trasciende el tiempo y el espacio.
Este decorado no era solo un escenario, sino un lugar de encuentro entre músicos y seguidores, donde los cinco miembros de la banda se presentaban como los protagonistas de este viaje sonoro. Cada nota, cada acorde, cada letra viajaba como un tren de emociones, llevando a los presentes a un destino común: la conexión profunda a través de la música.
El Teatro Circo cobró vida desde el primer momento. El sonido de fondo de una estación bulliciosa, con la megafonía anunciando llegadas y salidas y el murmullo de los viajeros esperando su destino, impregnó el ambiente de esa sensación de cambio, de nuevos caminos por tomar. Fue en ese espacio, con el tren como protagonista, donde Rulo apareció entre el público, guitarra en mano dentro de un maletín, para subir al escenario e iniciar el show.
Este decorado no era solo un escenario, sino un lugar de encuentro entre músicos y seguidores, donde los cinco miembros de la banda se presentaban como los protagonistas de este viaje sonoro. Cada nota, cada acorde, cada letra viajaba como un tren de emociones, llevando a los presentes a un destino común: la conexión profunda a través de la música.
El Teatro Circo cobró vida desde el primer momento. El sonido de fondo de una estación bulliciosa, con la megafonía anunciando llegadas y salidas y el murmullo de los viajeros esperando su destino, impregnó el ambiente de esa sensación de cambio, de nuevos caminos por tomar. Fue en ese espacio, con el tren como protagonista, donde Rulo apareció entre el público, guitarra en mano dentro de un maletín, para subir al escenario e iniciar el show.
Al salir al escenario, el Teatro Circo de Murcia se llenó de magia y nostalgia, tal como ya había sucedido en el preestreno en Aspe. Aunque no era la primera vez que veíamos este espectáculo, el nivel de cercanía y conexión de Rulo con su público era como si fuera la primera vez. A lo largo del concierto, Rulo se fundió con los asistentes, como siempre, creando una atmósfera familiar. El público no solo acude a sus conciertos para escuchar canciones, sino porque sienten que Rulo es ese familiar lejano, ese amigo entrañable al que siempre quieren ver. A veces, parece que Rulo y sus músicos conocen a cada espectador, compartiendo cada emoción y cada paso.
El setlist de la noche fue un viaje sonoro que repasó lo mejor de su repertorio. Desde los primeros acordes de "Confetti", el público se entregó por completo. Canciones como "Verano del 95", "Como Venecia sin agua", "Tu mejor versión" y "Me gusta", hicieron que todos cantaran al unísono. "La Balada del Despertador" trajo consigo un aire nostálgico, mientras que temas como "Heridas de Rock and Roll", "Buscando el Mar" y "Dentro de una canción" resonaron con fuerza, haciendo vibrar a todos los presentes. El recorrido siguió con canciones emblemáticas como "La Flor", "Persiguiendo sombras" y "Por verte sonreír", hasta llegar a un final memorable con "Mi Cenicienta" y "32 Escaleras". La emoción estaba al máximo.
Después de presentar a cada uno de los miembros de La Contrabanda, y contarnos el inicio de esta formación, llegó uno de los momentos más especiales de la noche fue con "La flor". Rulo bajó al patio de butacas, donde regaló flores a sus pequeños admiradores y a los no tan pequeños… a todos los “ruleros” que lo han acompañado en el viaje de trayectoria musical.
Como en todos los viajes hay momentos que en la retina queda grabados y se repiten una y otra vez al recordarlos. Una explosión de música se vino al final del concierto: “no se corten aunque estemos en un Teatro” decía Rulo. La magia se hizo mas evidente.. sonaron, se cantaron, se bailaron, se vivieron al máximo “Paquí Pallá”, “32 Escaleras”. Rulo volvió a mezclarse con sus incondicionales, bailando con ellos en el patio de butacas, abrazando a todos, haciéndose fotos…con todos los que se cruzaban en su camino. “La cabecita loca” era la penúltima.
Y luego, como si todo fuera parte de un guion de película, el final llegó con "El Vals del Adiós". Uno a uno, los miembros de la banda regresaron al tren para partir hacia la siguiente ciudad, dejando atrás un público emocionado, pero también con la promesa de que el viaje no termina ahí. Al igual que un tren en movimiento, Rulo y La Contrabanda seguirán recorriendo nuevas estaciones, creando momentos inolvidables en cada ciudad.
La gira "Cercanías y Medias Distancias" no es solo un viaje musical, es un camino de emociones compartidas, de recuerdos que se quedan en el aire y de historias que Rulo y su banda siguen escribiendo junto a su público. Un tren que continúa su marcha y cuyo destino sigue abierto para todos los que se atrevan a subirse.
Un reportaje de Loles Ureña y Juan Carlos Puig-7s7Music Magazine.
La gira "Cercanías y Medias Distancias" de Rulo y la Contrabanda ha recorrido diversos teatros de España, ofreciendo a su público una experiencia íntima y única. Tras su paso por ciudades como Aspe, Onda, Barcelona, Sevilla, Murcia y Málaga, Santander, Valencia Madrid, Gijón, Valladolid, la banda tiene programadas las siguientes fechas:
4 y 5 de abril de 2025: Teatro Campos Elíseos Antzokia, Bilbao.
18 de abril de 2025: Trui Teatre, Palma de Mallorca.
19 de abril de 2025: Ukalari Menorca Events, Mahón.
1 de mayo de 2025: Villarrobledo (lugar por confirmar).
11 de mayo de 2025: Palacio de Congresos Riojafórum, Logroño.
9 de mayo de 2025: Toledo Beat Festival, Toledo.
25 de octubre de 2025: Pan Piper, París, Francia.
4 y 5 de abril de 2025: Teatro Campos Elíseos Antzokia, Bilbao.
18 de abril de 2025: Trui Teatre, Palma de Mallorca.
19 de abril de 2025: Ukalari Menorca Events, Mahón.
1 de mayo de 2025: Villarrobledo (lugar por confirmar).
11 de mayo de 2025: Palacio de Congresos Riojafórum, Logroño.
9 de mayo de 2025: Toledo Beat Festival, Toledo.
25 de octubre de 2025: Pan Piper, París, Francia.