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Iberia Festival 2.0: cinco bandas, himnos y la fuerza del rock español.

12/13/2025

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El Iberia Festival 2.0 se celebró el pasado sábado en el Auditorio Julio Iglesias de Benidorm, convertido en una suerte de versión comprimida ,pero no por ello descafeinada, del festival que debía haberse celebrado durante el puente del mes de octubre y que tuvo que ser suspendido a causa de la DANA que asoló la Comunidad Valenciana durante aquellos días. Lo que estaba pensado como un gran encuentro de varias jornadas quedó finalmente reducido a una sola, intensa y cargada de significado.

El cartel se adaptó a las circunstancias con una propuesta concentrada en cinco nombres que representaban distintas vertientes del rock nacional: el pop rock electrónico de Ñeku, el rock urbano de los extremeños Sínkope, la voz y guitarra afilada de Miguel Costas, la veteranía incontestable de Burning, y la explosividad final de Mägo de Oz, encargados de cerrar una jornada marcada por la emoción y la resistencia cultural.
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Pero, más allá de la música, el Iberia Festival volvió a demostrar que es también memoria, familia y sentimiento compartido. Durante el transcurso del festival se recordó en varias ocasiones a Jorge Martínez, de Ilegales, un nombre íntimamente ligado a la historia del Iberia. Apenas unos días después del evento conocimos la noticia de su fallecimiento, lo que dio aún más peso a esos recuerdos pronunciados desde el escenario.
Jorge de Ilegales formaba, sin duda, parte esencial de la familia del Iberia Festival, con varias participaciones a lo largo de su trayectoria y siendo siempre querido, admirado y respetado cada vez que aparecía sobre este escenario. Por ello, este trabajo y estas palabras quieren servir también como homenaje a uno de los grandes del rock nacional: una mente lúcida y afilada, poseedor de una chulería desafiante y, al mismo tiempo, profundamente entrañable y de corazón generoso.
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Jorge Martínez (Ilegales)
In memoriam

«Es fácil ir hasta la muerte, porque estamos hechos para ello, pero el regreso de la muerte hasta la vida es difícil,
porque no estamos hechos para regresar.»



La jornada del Iberia Festival arrancó con la propuesta enérgica y singular de Ñeku, que saltó al escenario a las 4:15 de la tarde, quizá algo temprano para muchos asistentes, pero perfecto para marcar el pulso del día desde el primer minuto. Liderado por Carlos Hernández Sancho —voz principal y alma del proyecto— junto a Raúl García (guitarra) y Silvia Grimaldos (secuencias y coros), Ñeku presenta un sonido que se mueve con naturalidad entre el pop, el rock y la electrónica, consiguiendo un combo dinámico, hipnótico y altamente pegadizo.
Con dos álbumes de estudio a sus espaldas, 36 Segundos (2018) y El Nido (2024), y tras la publicación este 2025 de su nuevo trabajo Solivares, la banda ha sabido construir un directo potente que conecta con el público desde la primera nota y marca una nueva etapa en su carrera.
La actuación en Benidorm demostró esa energía en vivo que tanto les caracteriza: un despliegue de temas que combinan riffs de guitarra, bases electrónicas y letras que invitan a moverse. Canciones como “Mi Primera Vez” o “Momento Exacto” cobran especial fuerza en directo, demostrando que Ñeku puede ser perfectamente el pistoletazo de salida ideal para un festival pese a la hora temprana.
La decisión de abrir el festival con ellos fue una declaración de intenciones: ofrecer un concierto que, sin grandes artificios, atrape al público y marque el ritmo de la tarde. Su energía fresca y su sonido híbrido parecieron abrir un puente entre el pop electrónico y el rock festivalero que vendría después, dejando claro que Ñeku no solo está en la escena, sino que quiere ser parte influyente de ella.
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​Cuando Sínkope arrancó su set en el Auditorio Julio Iglesias, quedó claro que estábamos ante una de esas bandas que llevan el rock en las venas y no lo sueltan, incluso después de décadas en la carretera. Con Vito Íñiguez al frente, una voz desgarrada y carismática que domina cada verso con una honestidad poética, y una sección rítmica que bombea rock con actitud y oficio, los extremeños se metieron al público en el bolsillo desde el primer acorde.

Su sonido; un rock urbano con raíces profundas, directo pero lleno de matices, es un sello inconfundible que se palpa en temas como “Cuando no te pones falda” y “A merced de las olas”, auténticos himnos que resonaron con fuerza en Benidorm y sonaron espectaculares en cuanto a presencia sonora. La química entre los músicos se notó en cada cambio de ritmo y en cada solo, aportando una intensidad que contrastaba con la hora temprana del concierto y que, lejos de deslucir, exaltó la experiencia.

El repertorio también se vio enriquecido por la actual etapa de la banda, con cortes como “Hacer puentes” y “Y me puse a hablar conmigo”, donde la profundidad de las letras y la sinceridad interpretativa reivindican a Sínkope como una banda que no tiene nada que envidiar a otras emblemáticas del rock nacional. Su concierto fue un viaje que combinó poesía, energía y raíces, dejando claro que el rock aquí aún tiene referentes potentes y genuinos.
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Por segundo año consecutivo, Miguel Costas volvió al Iberia Festival, sustituyendo en el cartel a Ilegales en esta edición y reafirmando su papel como uno de los pilares del punk y el rock gallego. Su sola presencia ya despierta entusiasmo: los himnos de Siniestro Total ,Bailaré sobre tu tumba, Matar jipis en las Cíes, El estrambote, Cuidado con el perro, Camino de rosas, Miña Terra Galega  fueron recibidos con gritos, palmas y cantos que hicieron vibrar el auditorio desde el primer acorde.

La guitarra y su voz afilada mantienen intacta la energía que convirtió estos temas en clásicos del punk nacional, y su carisma sobre el escenario demuestra por qué sigue siendo un referente de la escena. Entre el repertorio, hubo un momento especial: una joven del público fue invitada a subir y cantar una de sus canciones, creando un instante emotivo que hizo sonreír y aplaudir a todos los presentes.
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Costas y su banda supieron equilibrar nostalgia y frescura, recordando que, aunque sus himnos ya son historia, siguen vivos y conectando con nuevas generaciones. Con cada canción se percibió la química con el público, la naturalidad del músico y su capacidad de llenar el escenario sin artificios. Miguel Costas demuestra que no necesita adornos: su legado, su voz y sus guitarras son suficientes para conquistar cualquier festival.
Un bloque de punkrock gallego puro que recordó al público por qué Costas es historia viva del rock nacional.
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Cuando Burning subió al escenario, se sintió inmediatamente la experiencia y la veteranía de una banda que ha hecho historia en el rock español. Con Johny Burning al frente, voz y guitarra impecables, la banda desplegó un sonido engrasado, preciso y lleno de matices instrumentales, donde cada guitarra, bajo y batería se complementaba de manera perfecta. Temas clásicos como “¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este?”, “Mueve tus caderas”, “Solo pienso en ti” y “Rock and roll en la plaza del pueblo” sonaron potentes, frescos y con la fuerza de quien sabe cómo mantener vivo un repertorio de décadas.
El público no dejó de cantar y corear, contagiado por la energía que Burning transmite de manera natural, sin artificios, y por la cercanía de Johny Burning, que se mostró en todo momento entregado y comunicativo. La banda demostró que el rock veterano puede sonar actual y atronador, combinando la contundencia de sus riffs con la sutileza de los detalles instrumentales que solo años de experiencia pueden dar.
Un bloque de rock sólido, emocionante y perfectamente ejecutado que reafirma a Burning como referente indiscutible del rock patrio.
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El cierre del Iberia Festival 2.0 corrió a cargo de Mägo de Oz, una banda que se presentó en Benidorm tras una gira que superó ampliamente los 110 conciertos, llevando su mezcla de folk metal, metal y rock de corte épico por escenarios de toda España e incluso algunos internacionales, consolidando el ritual festivo que siempre acompaña a su música.
La banda mantiene intacta su personalidad en directo y la conexión con su público, marcada por una entrega total, compenetración instrumental y una puesta en escena que va de lo visceral a lo celebratorio. Su sonido en directo, fiel a la tradición de Mägo de Oz, combina guitarras potentes, ritmos celtas, violines y coros que se elevan con un carácter festivo propio.
Al frente sigue Txus di Fellatio, batería, fundador y principal compositor, cuya presencia es siempre punto de referencia y motor creativo del grupo. Su papel en la banda es clave para sostener ese equilibrio entre la herencia de décadas y la vitalidad en directo que aún hoy marcan su sonido.
El vocalista actual Rafa Blas, relativamente reciente en el rol principal, ha demostrado sobre el escenario una gran solvencia interpretativa, ganándose al público con su entrega y adaptando temas clásicos y modernos con auténtica potencia. Mientras tanto, toda la banda mostró renovadas ilusiones y energía, como si cada concierto fuera una fiesta que celebrar, aportando cada músico su carácter distintivo y sello personal al directo.
El repertorio elegido en Benidorm incluyó algunos de los temas más queridos y emblemáticos de su historia, convirtiendo el cierre del festival en una verdadera celebración del espíritu rockero y metalero español: Molinos de viento, Fiesta pagana, La costa del silencio, El libro de las sombras, Hasta que el cuerpo aguante.
Estos himnos resonaron con fuerza, haciendo vibrar a todos los asistentes y cerrando el Iberia Festival con una mezcla de emoción, energía desenfrenada y comunión entre banda y público.
Aunque han pasado por diferentes etapas, cambios de formación y evoluciones sonoras, Mägo de Oz sigue siendo una de las referencias ineludibles del rock, folk y metal en español, con una obra que ha marcado a varias generaciones de fans.
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Tras una jornada intensa, cargada de energía, nostalgia y buena música, el Iberia Festival 2.0 se despide dejando sensaciones imborrables tanto en el público como en las bandas participantes. La organización ya ha anunciado una nueva fecha para la celebración del festival el 23 de mayo de 2026, un momento poco habitual para un evento que tradicionalmente se celebra al finalizar el verano. Aunque todavía se desconocen los nombres que formarán parte del cartel, la expectativa comienza a generar ilusión entre los seguidores, ansiosos por ver en qué formato y condiciones se desarrollará esta próxima edición.
No estaría de más, además, que en futuras citas se considere un homenaje a Jorge Martínez, de Ilegales, quien, como recordamos, fue parte inseparable de la historia del Iberia Festival y cuya presencia siempre aportó carisma, fuerza y un vínculo muy especial con los asistentes. Sería un acto de justicia y recuerdo para alguien que pertenece, sin duda, a la familia de este festival.
Con la mirada puesta en 2026, los organizadores, las bandas y el público parecen coincidir en algo: la música en directo sigue siendo el corazón del Iberia Festival, y su capacidad de emocionar, conectar y celebrar el rock español está más viva que nunca.
Un reportaje de Loles Ureña y  Juan Carlos Puig-Seven Music Magazine.

Próximamente en Iberia Festival...
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