El pasado sábado, el recinto de Área 12 de Alicante se transformó en un templo de poesía y rock con la presencia de Loquillo, quien presentó su nueva gira de 2024, “30 años de Transgresiones”. Esta gira es una celebración única, una antología de las mejores canciones de su repertorio, dedicadas a la poesía contemporánea, que ha sido una constante en su carrera.
Loquillo, conocido por su espíritu transgresor y su enfoque nihilista, ha vuelto a las raíces poéticas con un proyecto que él mismo define como necesario para rendir homenaje a sus grandes referentes literarios. Desde sus inicios, la poesía ha sido una parte fundamental en la construcción de su marcado perfil como artista y rockero, sirviendo como un motor de transformación y una herramienta de expresión profunda.
La gira “30 años de Transgresiones” no es solo un recorrido por su carrera musical, sino un tributo a la poesía en castellano. Loquillo retoma su costumbre de poner en escena estas composiciones, ofreciendo un espectáculo cargado de emoción y significado. La poesía, para Loquillo, no es solo una inspiración, sino un acto de resistencia y un medio para conectar con su público de manera íntima y visceral.
Loquillo, conocido por su espíritu transgresor y su enfoque nihilista, ha vuelto a las raíces poéticas con un proyecto que él mismo define como necesario para rendir homenaje a sus grandes referentes literarios. Desde sus inicios, la poesía ha sido una parte fundamental en la construcción de su marcado perfil como artista y rockero, sirviendo como un motor de transformación y una herramienta de expresión profunda.
La gira “30 años de Transgresiones” no es solo un recorrido por su carrera musical, sino un tributo a la poesía en castellano. Loquillo retoma su costumbre de poner en escena estas composiciones, ofreciendo un espectáculo cargado de emoción y significado. La poesía, para Loquillo, no es solo una inspiración, sino un acto de resistencia y un medio para conectar con su público de manera íntima y visceral.
La relación de Loquillo con la poesía no es nueva. En 1994, junto al compositor Gabriel Sopeña, se lanzó a la aventura de llevar versos de poetas contemporáneos a los escenarios, una empresa que pocos en el panorama musical español se habían atrevido a abordar. A lo largo de las décadas, ha publicado varios discos basados en poesía, entre los que destacan La vida por delante (1994), que alcanzó el estatus de disco de oro, Con elegancia (1998), Mujeres en pie de guerra (2004), Su nombre era el de todas las mujeres (2011), y más recientemente, La Vida es de los que Arriesgan (2023). Para cerrar este ciclo, Loquillo ha lanzado “Transgresiones. Antología Poética”, un doble CD que recopila lo mejor de esta obra.
El álbum es un compendio de 30 temas donde Loquillo le pone riffs a las palabras de grandes poetas como Bernardo Atxaga, Julio Martínez Mesanza, Mario Benedetti, Jacques Brel, Luis Eduardo Aute, Luis Alberto de Cuenca, y Jaime Gil de Biedma entre otros. Este proyecto es una celebración de su amor por la poesía y su capacidad para transformarla en música popular.
El álbum es un compendio de 30 temas donde Loquillo le pone riffs a las palabras de grandes poetas como Bernardo Atxaga, Julio Martínez Mesanza, Mario Benedetti, Jacques Brel, Luis Eduardo Aute, Luis Alberto de Cuenca, y Jaime Gil de Biedma entre otros. Este proyecto es una celebración de su amor por la poesía y su capacidad para transformarla en música popular.
La escenografía del concierto en el Área 12 fue tan elegante como el repertorio. Con un escenario dividido en cuatro alturas, plataformas semicirculares tapizadas “estilo chester” y un diseño que exudaba elegancia y sobriedad, Loquillo transportó al público a un ambiente casi teatral. Las luces, cuidadosamente orquestadas, crearon una atmósfera íntima que contrastaba con la energía del rock, haciendo de esta presentación algo más que un simple concierto.
Loquillo estuvo acompañado por su banda habitual: Josu García, Pablo Pérez e Igor Paskual en las guitarras, Laurent Castagnet en la batería, Alfonso Alcalá en el bajo, el maravilloso cello de Cristina Suey, y los teclados de Germán San Martín. Este conjunto de músicos supo adaptarse perfectamente al formato poético del espectáculo, añadiendo capas de profundidad y matices a cada interpretación.
Loquillo estuvo acompañado por su banda habitual: Josu García, Pablo Pérez e Igor Paskual en las guitarras, Laurent Castagnet en la batería, Alfonso Alcalá en el bajo, el maravilloso cello de Cristina Suey, y los teclados de Germán San Martín. Este conjunto de músicos supo adaptarse perfectamente al formato poético del espectáculo, añadiendo capas de profundidad y matices a cada interpretación.
El repertorio de la noche incluyó temas emblemáticos como Los gatos lo sabrán, Transgresiones, Con elegancia y De tripas corazón. Estos fueron solo algunos de los momentos destacados de un espectáculo que llevó al público a un viaje por la obra poética que intrepretó Loquillo. Canciones como Rusty, El encuentro, Cuando vivías en la Castellana, El hombre de negro y Los buscadores también formaron parte del setlist, mostrando la versatilidad y la riqueza del proyecto.
La noche estuvo llena de reconocimientos, especialmente a Gabriel Sopeña, y recordamos Brillar y brillar, una canción que resonó profundamente en la audiencia. También se destacó la importancia de figuras como Luis Alberto de Cuenca, a quien Loquillo ha dedicado un disco completo, y Luis Eduardo Aute, cuyas influencias literarias fueron palpables a lo largo del concierto. Temas como No volveré a ser joven y Me pasaría todo el día aquí fueron otros momentos álgidos de la noche.
Loquillo demostró una vez más que la poesía y el rock no son mundos separados, sino que pueden coexistir y enriquecer el panorama cultural. Su gira “30 años de Transgresiones” es un recordatorio de que la música puede ser tanto un acto de rebeldía como un medio para reflexionar sobre la vida y sus complejidades. En Alicante, Loquillo ofreció una experiencia única, dejando claro que "el último clásico" a sus 63 años, su buen estado de forma, su voz y su mensaje siguen tan vigentes como siempre.
La noche estuvo llena de reconocimientos, especialmente a Gabriel Sopeña, y recordamos Brillar y brillar, una canción que resonó profundamente en la audiencia. También se destacó la importancia de figuras como Luis Alberto de Cuenca, a quien Loquillo ha dedicado un disco completo, y Luis Eduardo Aute, cuyas influencias literarias fueron palpables a lo largo del concierto. Temas como No volveré a ser joven y Me pasaría todo el día aquí fueron otros momentos álgidos de la noche.
Loquillo demostró una vez más que la poesía y el rock no son mundos separados, sino que pueden coexistir y enriquecer el panorama cultural. Su gira “30 años de Transgresiones” es un recordatorio de que la música puede ser tanto un acto de rebeldía como un medio para reflexionar sobre la vida y sus complejidades. En Alicante, Loquillo ofreció una experiencia única, dejando claro que "el último clásico" a sus 63 años, su buen estado de forma, su voz y su mensaje siguen tan vigentes como siempre.
Un reportaje de Loles Ureña y Juan Carlos Puig para 7s7 Music Magazine.
PRÓXIMAMENTE EN ÁREA 12 ALICANTE...
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