La Plaza de Toros de Alicante se transformó en un templo del rock y blues el pasado viernes 16 de agosto, cuando Luz Casal, una de las voces más emblemáticas de la música española, tomó el escenario. En una noche cargada de emociones y anécdotas, la cantante presentó su último trabajo y recorrió su extensa y meteórica carrera ante un público entregado desde el primer acorde.
El escenario presentaba una disposición inusual, con un espacio diáfano detrás de Luz y su banda dividida en ambos lados del escenario. A la izquierda, la batería y el bajo marcaban el pulso, mientras que a la derecha, las guitarras y el piano tejían melodías que se entrelazaban con la poderosa voz de la artista.
Este montaje, sin embargo, jugó una mala pasada a Luz en el segundo tema de la noche, cuando un linóleo mal colocado provocó una caída que la dejó por un instante sentada en el suelo. Con la misma elegancia con la que interpreta cada canción, Luz continuó cantando estoicamente hasta que pudo reincorporarse, bromeando poco después: “Ahora la cosa solo puede ir a mejor”. Este desafortunado incidente, que podría haber marcado un antes y un después en el concierto, quedó rápidamente superado gracias a la profesionalidad de la artista y la complicidad de un público que no dejó de ovacionarla.
Este montaje, sin embargo, jugó una mala pasada a Luz en el segundo tema de la noche, cuando un linóleo mal colocado provocó una caída que la dejó por un instante sentada en el suelo. Con la misma elegancia con la que interpreta cada canción, Luz continuó cantando estoicamente hasta que pudo reincorporarse, bromeando poco después: “Ahora la cosa solo puede ir a mejor”. Este desafortunado incidente, que podría haber marcado un antes y un después en el concierto, quedó rápidamente superado gracias a la profesionalidad de la artista y la complicidad de un público que no dejó de ovacionarla.
La noche comenzó con Hechizado, una canción de 1985 que encapsula la esencia de la libertad y el dejarse llevar. Fue un comienzo prometedor, y el público respondió con una energía palpable. "Buenas noches, Alicante", saludó Luz, agradecida por los aplausos que llenaban la plaza. Sin dar respiro, continuó con Que corra el aire, un tema de 2019. La intensidad siguió con La inocencia, incluida en su más reciente álbum Las ventanas de mi alma.
Una de las dedicatorias más emotivas llegó con "No me importa nada", una canción que Luz dedicó a las mujeres. Mientras las notas de su éxito resonaban, la pantalla proyectaba imágenes de figuras femeninas icónicas: Aretha Franklin, Agatha Christie, Carmen Amaya, Edith Piaf, La Mala Rodríguez, María Callas, y la más importante para ella, su madre. Fue un momento de profunda conexión, no solo con la música, sino con el mensaje que la acompañaba.
A medida que avanzaba la noche, clásicos como Entre mis recuerdos y Besaré el suelo recordaron al público por qué Luz Casal es una leyenda viva. La conexión entre artista y audiencia alcanzó su punto álgido con Un nuevo día brillará, donde la plaza entera se convirtió en un coro masivo, acompañando a Luz en el estribillo final.
A medida que avanzaba la noche, clásicos como Entre mis recuerdos y Besaré el suelo recordaron al público por qué Luz Casal es una leyenda viva. La conexión entre artista y audiencia alcanzó su punto álgido con Un nuevo día brillará, donde la plaza entera se convirtió en un coro masivo, acompañando a Luz en el estribillo final.
Antes de desatar la parte más bailable del concierto, Luz ofreció un momento íntimo con Hola, qué tal, una canción nacida de las miles de conversaciones telefónicas que mantuvo durante el confinamiento. La artista reveló que en cada concierto llama a una persona que dejó su número de teléfono de la actuación anterior, y en esta ocasión, fue una psicóloga argentina la afortunada de escuchar la cálida voz de Luz al otro lado de la línea. Este toque personal, lejos de ser un simple acto de cercanía, mostró una Luz Casal que valora profundamente la conexión humana.
A medida que el concierto se acercaba a su fin, Luz presentó a su banda, integrada por talentosos músicos como Borja Montenegro, Peter Otero, Jorge Fernández Ojeda, Pardo y Tino di Geraldo. Juntos, cerraron la noche con una descarga de energía en temas como Rufino, Loca, y Un pedazo de cielo, que hicieron bailar a una audiencia ya rendida a los pies de la artista.
Para ir finalizando, disfrutamos de temas como "Piensa en mí" y "Te dejé marchar", entre otros que resonaron profundamente entre el público. Como sorpresa final, y cuando muchos creían que todo había terminado, sonó El canto del Gallo, una versión del éxito de Radio Futura, que acompañó los últimos saludos de Luz mientras se despedía de un público que esa noche, definitivamente, quedó hechizado.
A medida que el concierto se acercaba a su fin, Luz presentó a su banda, integrada por talentosos músicos como Borja Montenegro, Peter Otero, Jorge Fernández Ojeda, Pardo y Tino di Geraldo. Juntos, cerraron la noche con una descarga de energía en temas como Rufino, Loca, y Un pedazo de cielo, que hicieron bailar a una audiencia ya rendida a los pies de la artista.
Para ir finalizando, disfrutamos de temas como "Piensa en mí" y "Te dejé marchar", entre otros que resonaron profundamente entre el público. Como sorpresa final, y cuando muchos creían que todo había terminado, sonó El canto del Gallo, una versión del éxito de Radio Futura, que acompañó los últimos saludos de Luz mientras se despedía de un público que esa noche, definitivamente, quedó hechizado.
Un reportaje de Loles Ureña y Juan Carlos Puig para 7s7 Music Magazine.