La séptima edición del Warm Up Estrella de Levante cerró con broche de oro el sábado 3 de mayo, consolidando su posición como uno de los festivales más destacados del panorama nacional. Con todas las entradas agotadas, el recinto de La Fica acogió a 52.000 asistentes durante las dos jornadas principales, igualando las cifras de 2024 y confirmando el éxito rotundo del evento.
La segunda jornada arrancó temprano en el Escenario ENAE con Joseluis, una propuesta local que, a base de canciones bien construidas y una presencia serena, ofreció un arranque cálido y elegante. Desde ese momento, la música no cesó de sonar en los distintos escenarios repartidos por La Fica, conformando una jornada donde la diversidad y el talento fueron protagonistas.
Shego se lucieron en el Warm Up. Desde el primer acorde, se metieron en el bolsillo al público con un repertorio impecable que incluyó éxitos de su meteórica carrera y temas de su segundo álbum "No lo volveré a hacer". Canciones como “Un secreto”, “La fiesta” y “Aunque duela” junto con el momento más electrizante del concierto con la interpretación de “ARGHHH”, una muestra de la esencia visceral de la banda afincada en Madrid.
En el Escenario Estrella de Levante, Amaia volvió al festival seis años después de su debut en 2018, esta vez con un espectáculo más maduro y personal. Con "Si abro los ojos no es real", su tercer álbum, construyó una actuación delicada e íntima, llena de matices y sensibilidad, que conquistó al público murciano.
A continuación, M.I.A. ofreció uno de los conciertos más esperados de la noche. La artista británica no decepcionó: reivindicativa, eléctrica y magnética, desplegó un set que fue in crescendo hasta culminar con su icónico “Paper Planes”, acompañado de fuegos artificiales que iluminaron el cielo sobre Murcia.
El momento más festivo llegó con Fangoria. Alaska y Nacho Canut transformaron el recinto en una pista de baile con coreografías coloridas, visuales hipnóticas y una colección de himnos pop que conectaron con varias generaciones.
Crystal Fighters cerraron ese mismo escenario con su habitual explosión de energía: percusiones, sonidos tropicales, buen rollo y temas de su último trabajo "LIGHT +" se entrelazaron con clásicos que el público cantó sin descanso.
En el Escenario ElPozo King Upp, las emociones fueron distintas pero igual de intensas. Alcalá Norte, uno de los nombres emergentes del panorama nacional, ofreció un concierto potente, sin concesiones, dejando claro por qué están en boca de todos. Sexy Zebras llegaron con su actitud salvaje habitual y desataron los primeros pogos desde los compases iniciales. Más tarde, Dorian presentó "Futuros imposibles", su más reciente trabajo, sin dejar de lado hits como “Cualquier otra parte” que siguen siendo parte del ADN festivalero. Siloé, por su parte, ofreció uno de los shows más emocionantes de la jornada, conectando con la audiencia desde la primera nota hasta el último acorde. Fito Robles cantó con el alma, a escasos metros del público, entregando un concierto lleno de energía y corazón, que fue correspondido con brazos alzados y una ovación final con los pelos de punta.
Sexy Zebras
Dorian
Siloé
En el escenario ESC, dedicado a la electrónica, la intensidad fue constante gracias a sets de calidad como los de TRISTÁN!, DJ Pablo!!!!!, Fernanda Arrau o Merca Bae. Esta zona, cada vez más consolidada dentro del festival, ofreció una alternativa bailable y vibrante hasta bien entrada la madrugada, permitiendo que la fiesta no decayese en ningún momento.
Además de la música, el festival volvió a destacar por su compromiso con la sostenibilidad. La implementación de baños con tecnología de ahorro de agua, puntos de reciclaje automatizados y campañas de concienciación fueron algunos de los pilares de su plan ambiental. También la solidaridad tuvo su espacio, con la recaudación de fondos para entidades como Mr Dogs y Afamur.
Más allá de los nombres del cartel, los escenarios o los horarios, hay algo que convierte al Warm Up en una experiencia distinta: Murcia. Caminar por La Fica, encontrarte con desconocidos que te ofrecen una sonrisa, bailar junto a otros como si os conocierais de toda la vida, o brindar en los bares del centro con un solo deseo en común —disfrutar de la música—, es parte esencial de este festival.
Murcia es una ciudad amable, luminosa, abierta. Es fácil sentirse en casa cuando el entorno te acoge con naturalidad, cuando artistas y asistentes se funden en una misma energía, y cuando la camaradería reina en cada rincón. El Warm Up no solo es música, es también un lugar donde se celebra la vida, la cultura, la amistad y el buen gusto. Y por eso, cada año, miles de personas vuelven. Porque saben que aquí hay algo más.
Además de la música, el festival volvió a destacar por su compromiso con la sostenibilidad. La implementación de baños con tecnología de ahorro de agua, puntos de reciclaje automatizados y campañas de concienciación fueron algunos de los pilares de su plan ambiental. También la solidaridad tuvo su espacio, con la recaudación de fondos para entidades como Mr Dogs y Afamur.
Más allá de los nombres del cartel, los escenarios o los horarios, hay algo que convierte al Warm Up en una experiencia distinta: Murcia. Caminar por La Fica, encontrarte con desconocidos que te ofrecen una sonrisa, bailar junto a otros como si os conocierais de toda la vida, o brindar en los bares del centro con un solo deseo en común —disfrutar de la música—, es parte esencial de este festival.
Murcia es una ciudad amable, luminosa, abierta. Es fácil sentirse en casa cuando el entorno te acoge con naturalidad, cuando artistas y asistentes se funden en una misma energía, y cuando la camaradería reina en cada rincón. El Warm Up no solo es música, es también un lugar donde se celebra la vida, la cultura, la amistad y el buen gusto. Y por eso, cada año, miles de personas vuelven. Porque saben que aquí hay algo más.
Un reportaje de Loles Ureña y Juan Carlos Puig-Seven Music Magazine.