El verano musical alicantino ha encontrado un nuevo escenario con vocación de convertirse en referencia. El ciclo aQuarela Music ha desembarcado en Muelle Live, en pleno Puerto de Alicante, con una propuesta boutique que reúne durante varias semanas a grandes nombres nacionales e internacionales en un recinto privilegiado frente al Mediterráneo. El proyecto nace con la intención de consolidar a Alicante como un destino de turismo musical, apostando por conciertos de calidad en un entorno único, y la responsabilidad de inaugurar esta primera edición recayó sobre una artista que lleva más de tres décadas formando parte de la historia de la música española: Rosario.
La gira "Universo de Ley", que celebra una trayectoria repleta de éxitos y revisita muchas de las canciones que han marcado varias generaciones, llegó a Alicante convertida en una auténtica fiesta de emociones.
Y pocas artistas pueden presumir de un repertorio como el suyo.
Porque conforme avanzaba la noche, uno comprendía que no estaba simplemente asistiendo a un concierto. Estaba recorriendo la banda sonora de su propia vida.
Ni siquiera una noche marcada por el fútbol impidió que cientos de seguidores acudieran fieles a la llamada de Rosario. El público respondió con entusiasmo desde mucho antes de que se apagaran las luces, dispuesto a disfrutar de una velada que terminó siendo inolvidable.
La gira "Universo de Ley", que celebra una trayectoria repleta de éxitos y revisita muchas de las canciones que han marcado varias generaciones, llegó a Alicante convertida en una auténtica fiesta de emociones.
Y pocas artistas pueden presumir de un repertorio como el suyo.
Porque conforme avanzaba la noche, uno comprendía que no estaba simplemente asistiendo a un concierto. Estaba recorriendo la banda sonora de su propia vida.
Ni siquiera una noche marcada por el fútbol impidió que cientos de seguidores acudieran fieles a la llamada de Rosario. El público respondió con entusiasmo desde mucho antes de que se apagaran las luces, dispuesto a disfrutar de una velada que terminó siendo inolvidable.
Sobre el escenario apareció una formación sencillamente excepcional. Una gran banda en la que convivían guitarras, bajo, batería, percusión, teclados, vientos, coros, cantaores y bailaores, aportando una riqueza musical constante. Cada músico encontraba su momento sin restar protagonismo a una Rosario que dirigía el espectáculo con naturalidad, cercanía y una energía contagiosa.
El concierto arrancó con "Mi Gato", uno de los himnos de De Ley, seguido de "De Ley", dejando claro desde el primer instante que aquello iba a ser una sucesión de clásicos imposibles de separar de la memoria colectiva.
Llegaron después "Ese Beso", "Al Son del Tambor", "Sabor, Sabor" y "Yo Me Niego", interpretadas con la fuerza de una artista que continúa disfrutando sobre el escenario como el primer día.
El concierto arrancó con "Mi Gato", uno de los himnos de De Ley, seguido de "De Ley", dejando claro desde el primer instante que aquello iba a ser una sucesión de clásicos imposibles de separar de la memoria colectiva.
Llegaron después "Ese Beso", "Al Son del Tambor", "Sabor, Sabor" y "Yo Me Niego", interpretadas con la fuerza de una artista que continúa disfrutando sobre el escenario como el primer día.
Los bailaores y los percusionistas protagonizaron entonces un espectacular solo de baile y cajones que levantó una enorme ovación antes de enlazar con "Gloria a Ti".
Uno de los momentos más especiales llegó cuando el escenario cambió completamente de atmósfera.
Rosario reunió a buena parte de sus músicos alrededor de un formato acústico para interpretar "La Gaviota", enlazada con "Rosa y Miel", y posteriormente "Siento", en uno de los pasajes más delicados de toda la actuación. Era la demostración de que, más allá del ritmo y la fiesta, también existe una Rosario capaz de emocionar únicamente con su voz.
A lo largo de toda la noche se mostró especialmente comunicativa con el público alicantino. Confesó sentirse una mujer afortunada, agradeció todas las cosas buenas que la vida le había regalado y expresó la enorme felicidad que siempre siente al regresar a Alicante, una ciudad con la que mantiene un vínculo muy especial.
Si hubo una sensación compartida durante todo el concierto fue la de comprobar hasta qué punto Rosario ha escrito parte de la historia sentimental de varias generaciones.
Prácticamente cada canción encontraba respuesta inmediata desde el público.
Uno de los momentos más especiales llegó cuando el escenario cambió completamente de atmósfera.
Rosario reunió a buena parte de sus músicos alrededor de un formato acústico para interpretar "La Gaviota", enlazada con "Rosa y Miel", y posteriormente "Siento", en uno de los pasajes más delicados de toda la actuación. Era la demostración de que, más allá del ritmo y la fiesta, también existe una Rosario capaz de emocionar únicamente con su voz.
A lo largo de toda la noche se mostró especialmente comunicativa con el público alicantino. Confesó sentirse una mujer afortunada, agradeció todas las cosas buenas que la vida le había regalado y expresó la enorme felicidad que siempre siente al regresar a Alicante, una ciudad con la que mantiene un vínculo muy especial.
Si hubo una sensación compartida durante todo el concierto fue la de comprobar hasta qué punto Rosario ha escrito parte de la historia sentimental de varias generaciones.
Prácticamente cada canción encontraba respuesta inmediata desde el público.
"Quiero Cantar" dio paso a un medley que recuperó fragmentos de "Mucho por Vivir", "Mi Mamá", "Juntas" y "Estoy Aquí", provocando uno de los momentos más celebrados de la noche.
Después llegaron "Qué Bonito", "Cómo Quieres Que Te Quiera", "Déjame Ver", "Escucha Primo", "La Casa en el Aire" y "Muchas Flores", manteniendo al público completamente entregado.
Especialmente conmovedora resultó "Qué Bonito", la canción que Rosario compuso en memoria de su hermano Antonio Flores. Interpretada con enorme delicadeza y emoción, el silencio que se hizo durante su interpretación hablaba por sí solo. Fue uno de esos instantes capaces de detener el tiempo, donde la música deja paso al sentimiento más sincero.
Después llegaron "Qué Bonito", "Cómo Quieres Que Te Quiera", "Déjame Ver", "Escucha Primo", "La Casa en el Aire" y "Muchas Flores", manteniendo al público completamente entregado.
Especialmente conmovedora resultó "Qué Bonito", la canción que Rosario compuso en memoria de su hermano Antonio Flores. Interpretada con enorme delicadeza y emoción, el silencio que se hizo durante su interpretación hablaba por sí solo. Fue uno de esos instantes capaces de detener el tiempo, donde la música deja paso al sentimiento más sincero.
Tras abandonar momentáneamente el escenario, Rosario regresó para ofrecer los bises "No Dudaría", himno eterno compuesto por el visionario Antonio Flores que volvió a unir a todo el recinto en una sola voz.
Con el Mediterráneo como telón de fondo y una noche de verano perfecta envolviendo el Puerto de Alicante, Rosario puso el punto final al concierto con unas palabras tan sencillas como profundas.
Dio las gracias al público por acompañarla durante tantos años y, sobre todo, por permitirle ser artista.
Una despedida cargada de humildad que resumía perfectamente una velada en la que no solo brilló una cantante imprescindible, sino una mujer agradecida por seguir compartiendo canciones que forman parte de la memoria emocional de millones de personas.
Porque eso es precisamente lo que ocurrió en el estreno de aQuarela: durante dos horas, Alicante no solo escuchó un concierto. Revivió, canción tras canción, buena parte de la banda sonora de su propia vida.
Con el Mediterráneo como telón de fondo y una noche de verano perfecta envolviendo el Puerto de Alicante, Rosario puso el punto final al concierto con unas palabras tan sencillas como profundas.
Dio las gracias al público por acompañarla durante tantos años y, sobre todo, por permitirle ser artista.
Una despedida cargada de humildad que resumía perfectamente una velada en la que no solo brilló una cantante imprescindible, sino una mujer agradecida por seguir compartiendo canciones que forman parte de la memoria emocional de millones de personas.
Porque eso es precisamente lo que ocurrió en el estreno de aQuarela: durante dos horas, Alicante no solo escuchó un concierto. Revivió, canción tras canción, buena parte de la banda sonora de su propia vida.
Un reportaje de Loles Ureña y Juan Carlos Puig-Seven Music Magazine.
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