La noche del pasado fin de semana en la Sala Stereo de Alicante fue una de esas citas que el rock recuerda con una sonrisa. Rubén Pozo, ex-Pereza y ex-Buenas Noches Rose, llegó con su banda Los Chicos de la Curva para presentar su gira 50Town, un proyecto nacido de la celebración artística y vital de sus 50 años de edad y de carrera, que ha unido a miles de seguidores en salas de toda España.
Desde el primer acorde se percibió que la noche sería especial. La gira 50Town no es solo la presentación del nuevo disco homónimo grabado con urgencia, electricidad y un pulso casi de directo sino un encuentro íntimo con un músico que reflexiona con humor, verdad y rock sobre llegar a los cincuenta. El título mismo es un juego de palabras que transforma “cincuentón” en un lugar imaginario y creativo al que Rubén Pozo invita a viajar.
Rubén dedicó unas palabras a su público al arrancar el concierto, bromeando sobre su “crisis de los 50” y cómo esta etapa le ha llevado a mirar atrás con cariño a su bagaje musical y vital, y adelante con una sonrisa rockera por todo lo que aún tiene por decir sobre un escenario. Fue un momento cálido, espontáneo y cercano que conectó de inmediato con los asistentes.
Desde el primer acorde se percibió que la noche sería especial. La gira 50Town no es solo la presentación del nuevo disco homónimo grabado con urgencia, electricidad y un pulso casi de directo sino un encuentro íntimo con un músico que reflexiona con humor, verdad y rock sobre llegar a los cincuenta. El título mismo es un juego de palabras que transforma “cincuentón” en un lugar imaginario y creativo al que Rubén Pozo invita a viajar.
Rubén dedicó unas palabras a su público al arrancar el concierto, bromeando sobre su “crisis de los 50” y cómo esta etapa le ha llevado a mirar atrás con cariño a su bagaje musical y vital, y adelante con una sonrisa rockera por todo lo que aún tiene por decir sobre un escenario. Fue un momento cálido, espontáneo y cercano que conectó de inmediato con los asistentes.
El concierto comenzó con temas directos y afilados del nuevo trabajo, con “Efímero” y “Estamos como queremos” como primeras declaraciones de intenciones. La banda sonó compacta: guitarras potentes, una base rítmica sólida y la presencia franca de Rubén, que alterna voz y guitarra con naturalidad. La química con Los Chicos de la Curva --Charly Bastard (guitarra y coros), Ángel Herranz (bajo) y Loza (batería)— se notó desde el primer momento, como si llevaran décadas caminando juntos entre amplificadores y salas.
Con temas como “Fuera de quicio”, “Rucu rucu” o “Dispárame”, el público se dejó llevar por el rock en español que Rubén Pozo ha refinado a lo largo de los años. La noche fluía entre intensidad, energía y esa chispa ingeniosa que caracteriza su forma de escribir y jugar con las palabras.
Con temas como “Fuera de quicio”, “Rucu rucu” o “Dispárame”, el público se dejó llevar por el rock en español que Rubén Pozo ha refinado a lo largo de los años. La noche fluía entre intensidad, energía y esa chispa ingeniosa que caracteriza su forma de escribir y jugar con las palabras.
A mitad de concierto llegó el bloque acústico, un respiro íntimo en el setlist que parecía respirar la propia vida del artista sobre las tablas. Temas como “50Town (acústica)”, “Chica de la curva (acústica)” y “Chavalita (acústica)” ofrecieron momentos de proximidad absoluta, donde la voz y las letras quedaron al frente, desnudas ante los oídos cómplices de la sala.
El público recibió este tramo con silencio respetuoso y creciente emoción, aplaudiendo cada frase como quien reconoce un recuerdo querido o encuentra consuelo en las palabras de una canción. Fue una pausa reflexiva antes de recuperar la electricidad para el resto del concierto.
El público recibió este tramo con silencio respetuoso y creciente emoción, aplaudiendo cada frase como quien reconoce un recuerdo querido o encuentra consuelo en las palabras de una canción. Fue una pausa reflexiva antes de recuperar la electricidad para el resto del concierto.
Durante el concierto, se vivió un momento entrañable y divertido que nadie olvidará. Entre el público, el querido Ángel, encargado de la sala desde hacía muchos años, fue protagonista de una pequeña anécdota con sus 50 años recién cumplidos; el propio Rubén Pozo se encargó de felicitar a los nuevos “cincuentaañeros” presentes, bromeando con que todos teníamos pagada una cerveza por la ocasión. La sala estalló en risas y aplausos, y aquel gesto cercano y lleno de humor añadió un toque especial al show, recordando que la música también se disfruta con complicidad y buen humor.
Rubén también rescató temas con alma rockera que forman parte de su disco y de su historia personal, como “El puto amo” o “Margot”, que levantaron al público y generaron un crescendo de energía que devolvió a todos al terreno vibrante del rock.
Canciones como “Tonto de tanto” o “Madrid” fueron celebradas con entusiasmo por los asistentes, muchos de los cuales corearon cada palabra, reflejo de la conexión sincera que Rubén Pozo ha construido con su gente durante décadas.
El set list del concierto fue el siguiente: Efímero, Estamos como queremos, Pelos de punta, Fuera de quicio, Rucu rucu, Dispárame, Tonto de tanto, 50Town (acústica), Chica de la curva (acústica), El puto amo, Grupis, Margot, Chavalita (acústica), Cantar (acústica), Madrid, T-Rex
Canciones como “Tonto de tanto” o “Madrid” fueron celebradas con entusiasmo por los asistentes, muchos de los cuales corearon cada palabra, reflejo de la conexión sincera que Rubén Pozo ha construido con su gente durante décadas.
El set list del concierto fue el siguiente: Efímero, Estamos como queremos, Pelos de punta, Fuera de quicio, Rucu rucu, Dispárame, Tonto de tanto, 50Town (acústica), Chica de la curva (acústica), El puto amo, Grupis, Margot, Chavalita (acústica), Cantar (acústica), Madrid, T-Rex
El cierre trajo de nuevo ritmo y fuerza con “T-Rex”, una forma enérgica y afianzada de terminar una noche donde el rock crudo y sensorial se mezcló con la complicidad narrativa de un artista que sabe que, a sus 50 años, tiene tanto que decir como cuando comenzó. Esa mezcla de honestidad, cercanía y potencia fue la firma de una velada memorable.
El paso de Rubén Pozo por la Sala Stereo de Alicante confirmó que la gira 50Town es mucho más que una celebración de cumpleaños. Es la constatación de un artista que entiende el directo como un espacio de comunicación real con su público. Rubén habló, contextualizó canciones y compartió reflexiones con naturalidad, reforzando una cercanía que se trasladó directamente a la respuesta de la sala.
La conexión fue constante y visible, con un público entregado que acompañó cada tramo del concierto, tanto en los momentos eléctricos como en el bloque acústico central. Su rock, ingenioso y creativo, volvió a demostrar su capacidad para emocionar sin perder contundencia, apoyado en letras que conectan con distintas generaciones. Alicante fue testigo de un concierto sincero, sólido y celebrado, que reafirma a Rubén Pozo como un músico en plena madurez artística y con una relación con el público basada en la complicidad y el respeto mutuo. Ganas de volver a verlo en un gran escenario.
La conexión fue constante y visible, con un público entregado que acompañó cada tramo del concierto, tanto en los momentos eléctricos como en el bloque acústico central. Su rock, ingenioso y creativo, volvió a demostrar su capacidad para emocionar sin perder contundencia, apoyado en letras que conectan con distintas generaciones. Alicante fue testigo de un concierto sincero, sólido y celebrado, que reafirma a Rubén Pozo como un músico en plena madurez artística y con una relación con el público basada en la complicidad y el respeto mutuo. Ganas de volver a verlo en un gran escenario.
Un reportaje de Loles Ureña y Juan Carlos Puig-Seven Music Magazine.
GIRA 50TOWN PAR 2026
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