El pasado viernes 12 de diciembre, los Sexy Zebras tomaron la Sala Baltimore Live (Marmarela) para cerrar su año de conciertos con un directo incendiario. La banda madrileña está en un punto dulce y lo dejó claro con un show gamberro, salvaje y de energía criminal, de esos que convierten una sala en un “territorio sin ley” donde mandan el sudor, el pogo y la cercanía con el público.
Arrancaron dando las gracias porque, después de “tropocientos” conciertos en Stereo, estaban llenando una sala más grande. Y sí!, se les notaba felices y con ganas de liarla.
Arrancaron dando las gracias porque, después de “tropocientos” conciertos en Stereo, estaban llenando una sala más grande. Y sí!, se les notaba felices y con ganas de liarla.
Desde las primeras notas de Bailaremos, que sonó como una declaración de intenciones, el público se entregó sin condiciones. Miradas cómplices, sonrisas torcidas desde la primera fila y esa sensación gloriosa de que mañana no existe cuando el volumen aprieta. Entre Búfalo blanco y Puñales y claveles, los Sexys fueron tensando la cuerda hasta dejar claro por qué son una de las bandas más potentes del rock alternativo nacional. Aquí no hay distancia de seguridad: hay salto, hay sudor y hay abrazos sudados a desconocidos.
El primer gran estallido llegó con Jaleo, jaleo, la sala, ya caliente, terminó de prender. Y justo después cayó Charly García, chispa directa a la primera piscina de la noche. Hoy es un buen día para tirarse a la piscina… y Alicante se tiró de cabeza, sin manguitos y sin mirar si había agua. Cuerpos volando, pogos mutantes y esa comunión absoluta entre banda y público que solo pasa cuando todo encaja y nadie quiere volver a tierra firme. Quizá no conozcas a un tal Charly García, pero esa noche todo el mundo nadó como si fuera íntimo.
La recta final fue ejercicio de entrega total. Las letras, gritadas desde la primera a la última fila como si fueran propias, se mezclaban con pogos cada vez más grandes, más torcidos y más felices. En uno de esos momentos en los que el escenario deja de existir, Gabriel Montes acabó metido hasta el cuello en el pogo más grande de la noche: empujando, cantando y sudando junto a los suyos, como uno más. Sonaron Pogo, Días de mierda. Aquí no hay pose ni artificio, hay verdad, hay sudor y hay una banda que se deja la piel. Y como manda la ley no escrita de los conciertos que importan, todo terminó con Tonterías: sobran palabras, palabras… y lo único que queda es esa sensación deliciosa de haber sobrevivido a algo grande.
Antes de largarse, recordaron que este era el último concierto de la gira de los SexyZebras del año y lanzaron su primer deseo para 2026: volver a cerrar el año en Alicante. Hubo guiño directo a José, agradecimientos sinceros y esa complicidad con una ciudad y un público que llevan acompañándolos desde hace ya “tropocientas” noches y algún que otro festival Alicantino.
En el calendario del ciclo solo queda este año el concierto de Malmö 040 en Sala Baltimore Live el próximo viernes 19 de diciembre. Después, el próximo curso arrancará fuerte con Rufus T. Firefly el 9 de enero junto unos cuantos e importantes como el de Ojete Calor, Barry B o Quique Gonzalez y otros que quedan por desvelar. Pero lo del 12 de diciembre ya es historia reciente de un gran pogosudado y jodidamente memorable.
Con esta programación, Producciones Baltimore convierte la icónica Sala Marmarela en un nuevo epicentro cultural y musical de Alicante. El espacio, con capacidad para 2.000 personas, se consolida como un escenario de referencia para grandes directos en la ciudad y refuerza la apuesta de la promotora por la cultura y la música en vivo, ampliando su oferta habitual y acercando a Alicante conciertos especiales en un entorno privilegiado.
Con esta programación, Producciones Baltimore convierte la icónica Sala Marmarela en un nuevo epicentro cultural y musical de Alicante. El espacio, con capacidad para 2.000 personas, se consolida como un escenario de referencia para grandes directos en la ciudad y refuerza la apuesta de la promotora por la cultura y la música en vivo, ampliando su oferta habitual y acercando a Alicante conciertos especiales en un entorno privilegiado.
Un reportaje de Loles Ureña y Juan Carlos Puig-Seven Music Magazine.
Próximamente en Baltimore Live...
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