La segunda jornada del Spring Festival 2025 con más de 25.000 personas vibrando al ritmo de algunos de los artistas más destacados del momento se volvió a vestir de música y color en el epicentro musical del recinto de Rabasa de Alicante, en un sábado que se presentó más cálido, luminoso y repleto de emociones desde el primer acorde. La buena organización y las mejoras implementadas en los accesos se notaron desde primera hora: el flujo de asistentes a los dos escenarios Estrella de Levante y ElPozo King Upp fue ágil y sin grandes aglomeraciones, incluso en los cambios más ajustados entre bandas.
La tarde arrancó con la energía pop rock de Repion en el escenario El Pozo King Upp. El trío cántabro, comandado por Marina y Teresa Iñesta, ofreció un arranque vibrante con canciones como Brillante, En todo estás tú o la reciente La juventud, abriendo una jornada cargada de diversidad sonora.
Al otro lado del recinto, Amaia apareció como un susurro dulce bajo el cielo todavía claro de Alicante. Su delicadeza al piano, su voz cristalina y su mezcla de sensibilidad e ironía construyeron un set donde brillaron Bienvenidos al show, Yamaguchi, La canción que no quiero cantarte y su preciosa versión de Fiebre. Acompañada de su sólida banda y un diseño de luces cuidado, la artista navarra tejió un concierto emotivo que muchos describieron como “puro bálsamo”.
Con el sol escondiéndose, Miss Caffeina puso a bailar a los asistentes con una colección de hits que ya son parte del pop alternativo nacional. Desde Venimos, Cola de pez y Oh Sana hasta un cierre contundente con Reina, el grupo de Alberto Jiménez ofreció un show enérgico y colorido, demostrando por qué siguen siendo imprescindibles en cualquier gran festival.
A las 21:15, y mientras la noche ya era absoluta, llegó uno de los momentos más esperados del día: Mikel Izal aparecía en el Escenario Estrella de Levante con su proyecto en solitario. Arropado por una banda solvente y una escenografía sobria, el navarro repasó los temas de su primer disco post-Izal, El miedo y el paraíso, sin dejar de conectar con su historia reciente. La fe, El grito, Pequeña gran revolución o El paraíso pusieron la piel de gallina a un público entregado que le acompañó en todo momento, emocionado y agradecido por su vuelta a los escenarios y la enorme gira que está realizando.
Y si algo caracteriza al Spring Festival es su capacidad para mezclar estilos sin miedo. A las 22:35, Ojete Calor desató la locura en el escenario ElPozo King Upp con su electro-pop chanante, entre confeti, letras imposibles y trajes imposibles también. Viejoven, Qué bien tan mal, Mocatriz o Tonta gilipó sacaron carcajadas, bailes y vídeos por doquier. Un show que ya es casi tradición en estos festivales y que sigue funcionando a la perfección.
Fangoria tomó el relevo a las 23:45 con un show elegante, potente y coreografiado al milímetro. Alaska y Nacho Canut ofrecieron un repaso a los grandes éxitos del dúo y sus mutaciones anteriores: No sé qué me das, Espectacular, A quién le importa, Ni tú ni nadie… todo sonó como un gran karaoke colectivo que reunió a varias generaciones frente al escenario Estrella de Levante, bajo un juego de luces y pantallas que elevó la experiencia visual.
Ya pasada la medianoche, Alcalá Norte sumó la dosis de post-punk guitarrero y reivindicativo que tan bien sienta en estos festivales. Con un pie en el underground y otro en la crítica social, su propuesta fue recibida con entusiasmo por un público joven que ha encontrado en ellos una nueva voz generacional. Alicante los aplaudió fuerte.
Y entonces llegó la fantasía. La Casa Azul, con Guille Milkyway al frente, transformó el escenario en una pista disco de neones, espejos, arpegios imposibles y emociones a flor de piel. La revolución sexual, Nunca nadie pudo volar, Los chicos hoy saltarán a la pista, Podría ser peor... Cada canción era un himno, y el público respondió como si cada una fuera la última. La puesta en escena, los visuales coloristas y el sonido impecable coronaron el que, para muchos, fue uno de los mejores conciertos del festival.
Y aún quedaba una hora más de cierre: María Escarmiento tomó el relevo con su pop electrónico irreverente, ritmos urbanos y una actitud irreverente que dejó despiertos a los que quisieron apurar hasta los últimos momentos del festival. Con temas como Dime qué vas a hacer o Rápido y sucio, cerró una noche larga, mágica y brillante que se resistía a decir adiós.
El Spring Festival 2025 volvió a ser una fiesta plural, accesible y sostenible, apostando por una zona gastronómica amplia y variada, espacios de descanso cubiertos, transporte público bien coordinado y una conciencia ecológica visible en cada rincón. Una experiencia musical y vital que convierte a Alicante en un referente de los festivales durante el inicio del verano.
Un reportaje de Loles Ureña y Juan Carlos Puig-Seven Music Magazine.