Treinta años después del lanzamiento de El Dorado, el disco que marcó un antes y un después en la historia de Revólver, Carlos Goñi vuelve a los escenarios para celebrarlo con una gira que está recorriendo toda España con un pulso especial. repasar, canción a canción, el álbum que convirtió a la banda en unreferente del rock español. Con la madurez de más de tres décadas de carretera y un público que ha crecido con él, Goñi llega a Alicante con un formato cercano, casi ritual, dispuesto a compartir no solo las canciones que hicieron legendario aquel trabajo, sino también las historias, emociones y cicatrices que lo acompañaron.
La gira Más allá del Dorado Tour celebra los treinta años de aquel disco que marcó a toda una generación, un recorrido breve pero intenso con apenas algo más de una decena de conciertos que comenzó en Madrid a finales de septiembre y que concluirá en Barcelona a principios de febrero. A lo largo de este trayecto, Goñiha colgado el cartel de entradas agotadas en casi todas las ciudades que ha visitado y, como no podía ser de otra forma, Alicante no fue la excepción: el Teatro Principal lucía el soldout desde hacía semanas para la cita del jueves 27. El ambiente, incluso antes de que se apagara la luz, era de reencuentro y nostalgia; amigos que no se veían desde hacía tiempo, parejas que habían crecido con El Dorado, público de edades variadas dispuesto a abrazar las emociones que aquel disco despertó en su día. Y en cuanto las luces cayeron, una ovación inmensa estalló y retumbó en las paredes del teatro, anticipando lo que estaba por venir. Entre ese rugido colectivo comenzó “Dios en agosto”, la primera canción del álbum y también el primer latido del concierto. Al terminarla, Goñi se acercó al micrófono con una sonrisa franca y dejó escapar unas palabras que condensaban todo lo que flotaba en el aire: “Guau en casa”.
El concierto avanzó, en sus primeros compases, siguiendo con fidelidad milimétrica el orden original de El Dorado, tal y como quedó grabado hace treinta años. Y fue en el tercero de los temas cuando sonó la da nombre al disco y a la gira, “El Dorado”, cuando el teatro entero estalló. Fue una explosión emocional que elevó a todos a lo más alto, un punto de inflexión en el que la nostalgia y el presente se fundieron en un mismo latido. Incluso el propio Goñi, al terminar la canción, confesó entre risas que se le hacía extraño tocarla tan pronto, después de pasar tres décadas cerrando sus conciertos con ella. Pero la noche siguió: “El aire salió a viento”, “Por un beso”, “Esperando mi tren”… cada una recibida con una ovación que hacía eco por todo el teatro, salpicada de piropos y de ese entusiasmo que solo provoca lo que se ha amado durante años. Más de uno en el patio de butacas recordaba haber visto a Revólver en ese mismo escenario desde aquel primer concierto en la época de El Dorado, cuando Goñi apenas tenía treinta y pocos años y el camino aún estaba por escribirse.
La noche se fue tejiendo entre confusiones y anécdotas, recuerdos que surgieron tanto de la propia creación de El Dorado como de historias que Goñi compartió sobre su vida posterior. Contó cómo su siguiente disco hacía alusión a la ciudad de Alicante, donde vivió desde los 9 años hasta su adolescencia antes de mudarse a Valencia, y cómo muchos de esos años transcurrieron en el barrio alicantino de Los Ángeles, experiencias que marcaron su camino musical. Recordó la avenida de Alcoy, escenario de inspiración de su próximo trabajo, y no pudo olvidar el bar de El Campello, El Lobo Marino, que siempre visita cuando vuelve a la provincia. Entre estos recuerdos, la música siguió fluyendo con “Lisa y Fran”, “La Fortuna”, “Si es por ti” y “Esclavo de tu amor”, acompañada por la inconfundible armónica de Goñi, mientras el público seguía atrapado en la magia de una velada cargada de historia y emoción.
A lo largo de la gira, Goñi está acompañado de un sólido equipo: Alfred Lorente al bajo, Miguel Giner a la batería, David Samaniego al piano y saxo que aportan la riqueza sonora que caracteriza sus directos. Tras la intensidad de “Esclavo de tu amor”, el grupo se tomó un breve descanso, dejando a Carlos solo sobre las tablas para una interpretación conmovedora de “El Faro”. Una luz tenue surgía desde el final del escenario, simulando el faro real, iluminando intermitentemente al público y creando un momento de intimidad que dejó a todos sin aliento. Al terminar, el público rompió en un apoteósico aplauso y se puso en pie al unísono. Cuando la atmósfera alcanzó su punto más delicado, los músicos regresaron y sonó “Tu noche y la mía”, la canción que cierra El Dorado, envolviendo el teatro en un mar de emociones, aplausos y recuerdos que parecían trascender el tiempo.
Sonó entonces “Mi rendición”, uno de los momentos más íntimos del repertorio. Tras esta interpretación, Goñi tomó el micrófono para rendir homenaje a las víctimas de la Dana que afectó Valencia apenas un año atrás. Desde entonces, cada vez que suena “Dentro de ti”, los músicos se sitúan casi a capela o acompañados únicamente del piano y el saxo, abrazados en el centro del escenario, interpretándola con la intención de recordar aquel suceso y de transmitir apoyo y solidaridad a los afectados. La emoción del momento envolvía a todo el teatro, y el concierto siguió con “Si no hubiera que correr” y “Dos por dos”, mientras Goñi compartía cercanas anécdotas del show y reflexionaba sobre su historia en el Teatro Principal de Alicante, un lugar que siempre lo ha acogido con cariño y que siente como propio. Entre sus reflexiones, recordó aquellos primeros tiempos, cuando hace 30 años intentaba vivir de la música: sueños, ilusiones y la esperanza de estar algún día en lo alto, aunque nunca se habría imaginado lo grande que sería poder dedicarse a ello. Todo lo que podía sentir entonces y sigue sintiendo ahora es un profundo agradecimiento hacia su público, consciente de que cumplir incluso una parte de sus sueños musicales era un regalo inmenso, y que nada de esto sería posible sin quienes lo han acompañado a lo largo de los años.
El final del concierto desató un poco más la locuras: “San Pedro”, “Si es tan solo amor” y “El roce de tu piel”, temas que no pueden faltar en un directo de Revólver, fueron recibidos con la euforia de siempre para cerrar este viaje emocional. Sus incondicionales los disfrutaron como siempre, cantando, bailando y entregándose a la música que ha acompañado tantas etapas de sus vidas. Así, entre aplausos, complicidad y recuerdos compartidos, la noche en el Teatro Principal de Alicante cerró un capítulo más de la historia de El Dorado, dejando al público con la emoción viva y la certeza de que Carlos Goñi y su banda continúan marcando generaciones con su arte.
Un reportaje de Loles Ureña y Juan Carlos Puig-Seven Music Magazine.