La música en valenciano vivió una noche histórica el viernes 27 de marzo de 2026 en El Muelle Live de Alicante. El recinto rebosó energía desde que se abrieron las puertas a las 19:30, hasta que las últimas notas de la gran fiesta final de La Fúmiga se desvanecieron en la noche. Con más de 8.500 asistentes, completos en aforo y entregados a cada actuación, el triple concierto marcó una celebración del presente y de la escena musical valenciana en pleno auge.
La jornada formaba parte del arranque de L’últim abraç, la gira de despedida de La Fúmiga, uno de los fenómenos más importantes de la música en valenciano de los últimos trece años. Con más de 500 conciertos, dos discos de oro y más de 150 millones de reproducciones en Spotify, el grupo de Alzira ha llevado la música festiva a escenarios, plazas y festivales, actuando como puente entre la tradición de banda y la modernidad pop. Y fue, sin duda, la gran referencia de una noche que empezó con dos propuestas, Quinto y Sandra Monfort, muy distintas pero igual de sinceras e intensas.
La jornada formaba parte del arranque de L’últim abraç, la gira de despedida de La Fúmiga, uno de los fenómenos más importantes de la música en valenciano de los últimos trece años. Con más de 500 conciertos, dos discos de oro y más de 150 millones de reproducciones en Spotify, el grupo de Alzira ha llevado la música festiva a escenarios, plazas y festivales, actuando como puente entre la tradición de banda y la modernidad pop. Y fue, sin duda, la gran referencia de una noche que empezó con dos propuestas, Quinto y Sandra Monfort, muy distintas pero igual de sinceras e intensas.
Quinto: voz nueva, identidad propia y un escenario que se enciende.
La primera actuación de la noche corrió a cargo de Quinto (Josep Quinto), un artista joven nacido en Pego cuya presencia en la escena valenciana está redefiniendo el pop urbano en lengua propia. Quinto no llegó como mera banda de apertura: con guitarra, voz y una propuesta sonora que fusiona pop‑rap urbano, electrónica y letras directas al corazón, construyó un puente perfecto entre la tradición de la música en valenciano y una nueva sensibilidad contemporánea.
En 2024 presentó su primer EP, V., un trabajo que ya dejaba ver su singularidad: seis canciones que exploran relaciones, emociones y experiencias con una honestidad pocas veces vista en un talentos tan joven. Su single de estreno, “Ara què fem?”, marcó el inicio de un proyecto creativo que ha crecido con cada aparición en directo, consolidando una voz propia y muy personal dentro de la escena musical valenciana. Más recientemente, en 2026, ha lanzado el single “1DELSNOSTRES”, que abre camino a su esperado álbum DCDV, un disco que promete redondear su salto artístico.
Sobre el escenario de El Muelle Live, Quinto hizo gala de esa identidad: energía juvenil, control escénico, y una conexión natural con el público. Cada tema fue recibido con atención y respuesta afectuosa, como si la audiencia hubiera seguido su trayectoria desde hace tiempo. Fue el inicio perfecto: sin artificios, con actitud y con la sensación de estar ante una artista que está construyendo un camino sólido.
La primera actuación de la noche corrió a cargo de Quinto (Josep Quinto), un artista joven nacido en Pego cuya presencia en la escena valenciana está redefiniendo el pop urbano en lengua propia. Quinto no llegó como mera banda de apertura: con guitarra, voz y una propuesta sonora que fusiona pop‑rap urbano, electrónica y letras directas al corazón, construyó un puente perfecto entre la tradición de la música en valenciano y una nueva sensibilidad contemporánea.
En 2024 presentó su primer EP, V., un trabajo que ya dejaba ver su singularidad: seis canciones que exploran relaciones, emociones y experiencias con una honestidad pocas veces vista en un talentos tan joven. Su single de estreno, “Ara què fem?”, marcó el inicio de un proyecto creativo que ha crecido con cada aparición en directo, consolidando una voz propia y muy personal dentro de la escena musical valenciana. Más recientemente, en 2026, ha lanzado el single “1DELSNOSTRES”, que abre camino a su esperado álbum DCDV, un disco que promete redondear su salto artístico.
Sobre el escenario de El Muelle Live, Quinto hizo gala de esa identidad: energía juvenil, control escénico, y una conexión natural con el público. Cada tema fue recibido con atención y respuesta afectuosa, como si la audiencia hubiera seguido su trayectoria desde hace tiempo. Fue el inicio perfecto: sin artificios, con actitud y con la sensación de estar ante una artista que está construyendo un camino sólido.
Sandra Monfort: una actuación magnética que devoró el escenario.
Tras la fuerza inicial de Quinto, llegó uno de los momentos más potentes de la noche: Sandra Monfort subió al escenario con una presencia escénica absolutamente arrolladora. La artista valenciana, conocida por fusionar folk, pop y electrónica en valenciano, demostró por qué es una de las voces más potentes y originales de la escena contemporánea. Desde su álbum debut Niño Reptil Ángel (2021), pasando por La mona (2023) —que le valió varios Premios Carles Santos de la Música Valenciana— hasta su EP La mona de nit (2025), Monfort ha consolidado un universo sonoro propio que combina tradición y modernidad, sensibilidad y energía.
En directo, esto se tradujo en un dominio total del escenario: movimientos constantes, una expresividad vocal impresionante y una conexión visual inmediata con el público. Cada tema, cargado de matices y fuerza interpretativa, se fusionaba con su trayectoria, haciendo que la audiencia percibiera no solo la música, sino también la historia y el crecimiento de la artista. La intensidad de su interpretación creció canción tras canción, generando una atmósfera en la que su voz y presencia física se convertían en un relato visual y sonoro que capturaba a todos los asistentes.
El público respondió con ovaciones, miradas atentas y aplausos que no cesaron, confirmando que su actuación fue uno de los momentos más impactantes y memorables de la noche, donde talento, experiencia y creatividad se encontraron en perfecta armonía.
Tras la fuerza inicial de Quinto, llegó uno de los momentos más potentes de la noche: Sandra Monfort subió al escenario con una presencia escénica absolutamente arrolladora. La artista valenciana, conocida por fusionar folk, pop y electrónica en valenciano, demostró por qué es una de las voces más potentes y originales de la escena contemporánea. Desde su álbum debut Niño Reptil Ángel (2021), pasando por La mona (2023) —que le valió varios Premios Carles Santos de la Música Valenciana— hasta su EP La mona de nit (2025), Monfort ha consolidado un universo sonoro propio que combina tradición y modernidad, sensibilidad y energía.
En directo, esto se tradujo en un dominio total del escenario: movimientos constantes, una expresividad vocal impresionante y una conexión visual inmediata con el público. Cada tema, cargado de matices y fuerza interpretativa, se fusionaba con su trayectoria, haciendo que la audiencia percibiera no solo la música, sino también la historia y el crecimiento de la artista. La intensidad de su interpretación creció canción tras canción, generando una atmósfera en la que su voz y presencia física se convertían en un relato visual y sonoro que capturaba a todos los asistentes.
El público respondió con ovaciones, miradas atentas y aplausos que no cesaron, confirmando que su actuación fue uno de los momentos más impactantes y memorables de la noche, donde talento, experiencia y creatividad se encontraron en perfecta armonía.
La Fúmiga: un abrazo colectivo en el inicio de su despedida.
Finalmente, a las 10.30 de la noche, La Fúmiga tomó el escenario en un momento que muchos esperaban desde hacía años. La banda desplegó una puesta en escena elaborada y una iluminación diseñada para la ocasión, subrayando que este no era un concierto más, sino el inicio de un ciclo de despedida emotiva y celebratoria.
Temas como “Mediterrània”, “Cançó que mai s’acaba”, “Espremedors”, “La ferida”, “Havia de passar” y “Comèdia dramática” hicieron vibrar a un público que ya no solo cantaba, sino que vivía cada estrofa como si fuera parte de una historia compartida.
Los metales, la percusión y ese sonido que mezcla la tradición de las xarangues valencianas con una frescura pop‑festiva resonaron en cada rincón del recinto. Fue una fiesta en estado puro: un abrazo entre artistas y audiencias, una comunión sonora que celebraba raíces, presente y futuro de la música en valenciano.
Finalmente, a las 10.30 de la noche, La Fúmiga tomó el escenario en un momento que muchos esperaban desde hacía años. La banda desplegó una puesta en escena elaborada y una iluminación diseñada para la ocasión, subrayando que este no era un concierto más, sino el inicio de un ciclo de despedida emotiva y celebratoria.
Temas como “Mediterrània”, “Cançó que mai s’acaba”, “Espremedors”, “La ferida”, “Havia de passar” y “Comèdia dramática” hicieron vibrar a un público que ya no solo cantaba, sino que vivía cada estrofa como si fuera parte de una historia compartida.
Los metales, la percusión y ese sonido que mezcla la tradición de las xarangues valencianas con una frescura pop‑festiva resonaron en cada rincón del recinto. Fue una fiesta en estado puro: un abrazo entre artistas y audiencias, una comunión sonora que celebraba raíces, presente y futuro de la música en valenciano.
El concierto de Alicante marcó el comienzo de L’últim abraç, una gira que recorrerá buena parte de 2026, con paradas en Girona, festivales como Canetrock o Pirata Beach, experiencias musicales como Talarn y Festiuet, y una gran despedida final con cuatro fechas en Barcelona y Valencia bajo el nombre Tot s’acaba.
Lo vivido en El Muelle Live fue mucho más que un concierto: fue un testimonio de que la música en valencià no solo está viva, sino en plena ebullición, capaz de convocar, emocionar y reivindicar identidad cultural y musical con una fuerza innegable.
Entre la frescura emergente de Quinto, el impacto escénico de Sandra Monfort y el abrazo multitudinario de La Fúmiga, Alicante vivió una noche para el recuerdo, donde el público entregado se fundió con cada acorde, demostrando que la música en valenciano sigue teniendo historia, alma y muchas páginas aún por escribir.
Lo vivido en El Muelle Live fue mucho más que un concierto: fue un testimonio de que la música en valencià no solo está viva, sino en plena ebullición, capaz de convocar, emocionar y reivindicar identidad cultural y musical con una fuerza innegable.
Entre la frescura emergente de Quinto, el impacto escénico de Sandra Monfort y el abrazo multitudinario de La Fúmiga, Alicante vivió una noche para el recuerdo, donde el público entregado se fundió con cada acorde, demostrando que la música en valenciano sigue teniendo historia, alma y muchas páginas aún por escribir.
Un reportaje de Loles Ureña y Juan Carlos Puig-Seven Music Magazine.
PRÓXIMAMENTE EN EL MUELLE LIVE..
PRÓXIMAMENTE EN EL MUELLE LIVE..






