El ciclo de conciertos Alma Occident vivió una de sus noches más intensas este martes en el recinto de Rabasa, Alicante, con la actuación de Trueno, uno de los artistas más potentes del panorama latinoamericano actual.
Antes de la tormenta de Trueno, el Escenario Village acogió la propuesta íntima y ecléctica de RUVENRUVEN, alter ego del productor y músico valenciano Rubén Segovia. Con su recién publicado trabajo, que combina electrónica orgánica, pop experimental y letras cargadas de sensibilidad, el artista desplegó un directo sutil pero magnético, sostenido por bases envolventes y una puesta en escena que juega con el minimalismo y la emoción contenida. Acompañado por una formación reducida pero precisa, RUVENRUVEN demostró que su universo sonoro tiene un lugar propio dentro de la escena alternativa.
Antes de la tormenta de Trueno, el Escenario Village acogió la propuesta íntima y ecléctica de RUVENRUVEN, alter ego del productor y músico valenciano Rubén Segovia. Con su recién publicado trabajo, que combina electrónica orgánica, pop experimental y letras cargadas de sensibilidad, el artista desplegó un directo sutil pero magnético, sostenido por bases envolventes y una puesta en escena que juega con el minimalismo y la emoción contenida. Acompañado por una formación reducida pero precisa, RUVENRUVEN demostró que su universo sonoro tiene un lugar propio dentro de la escena alternativa.
El nuevo trabajo de Ruven Ruven es el álbum "Plastic Boy" (2024), en el que explora una fusión entre electrónica orgánica, pop experimental y detalles de R&B. Con este lanzamiento, el productor afianza su estilo personal, mostrando en directo bases envolventes, detalles minimalistas y una sensibilidad muy marcada que conecta directamente con la emoción contenida de sus letras.
Pedro Peligro como KMI420 subieron al escenario antes de que Trueno empezara su show, actuando como una especie de apertura no oficial. Se encargaron de precalientar el ambiente con sus propios temas y freestyle, junto a parte de la banda, alrededor de unos 20‑30 minutos antes de la aparición de Trueno.
A las diez en punto, todo estalló. Trueno irrumpió en el escenario principal acompañado de cinco instrumentistas, su padre Pedro Peligro y el MC KMI420. Desde el primer tema, el rapero argentino desató una oleada de energía que no aflojaría en toda la noche. Durante una hora y cuarenta minutos, construyó un espectáculo sin fisuras, mezclando rap crudo, funk, beats potentes y un mensaje social que atraviesa generaciones.
El setlist fue una sucesión de hits y declaraciones de principios. Dance Crip, No Cap, Tranky Funky o Grandmaster hicieron vibrar al público, que respondía con saltos, coros y brazos al cielo. No faltaron sus colaboraciones más conocidas, como Panamá, Feel Me?? o Mamichula, esta última desatada al final en un remix con tintes dubstep que puso el broche definitivo a una noche cargada de electricidad.
También hubo espacio para su sesión con Bizarrap, volumen seis, que provocó uno de los momentos más coreados de la noche, y para himnos como Sangría o Background, que conectaron con una audiencia entregada desde el primer beat.
Trueno no escatimó en gestos. Se acercó al público una y otra vez, hizo partícipe al recinto de su mensaje identitario y político, y convirtió el concierto en una celebración colectiva de orgullo, barrio y cultura. El respeto por sus raíces se hizo tan visible como el poder de su directo. No hubo espacio para el relleno. Cada canción fue una bala certera, cada gesto, una declaración.
Un reportaje de Juan Carlos Puig-7s7 Music Magazine.
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