Uno de los últimos conciertos anunciados por la Producciones Baltimor, era una gran cita con el grupo de Tres Cantos Vetusta Morla, apenas tardaron horas en colgar el cartel de “sold out”. Por suerte, las restricciones se han relajado y además de poder poner a la venta alguna entrada más, los fans incondicionales de la banda pudieron dar los primeros bailes, en su sitio, postpandémicos.
Esperados con ganas, la cola era interminable a primeras horas de la tarde del martes en Alicante. “Los vetustas” venían de tocar el día anterior en la ciudad vecina, Murcia. El Auditorio del Muelle 12 mostraba el deseo de poder volver a disfrutar de ellos, dos años después de su última visita a Alicante, fue entonces en el mítico festival de la provincia, el Low. Las sonrisas se intuían detrás de las mascarillas.
Minutos después de las ocho de la tarde, subían al escenario los 6 integrantes de la banda, Pucho, David, Álvaro, Jorge, Guille y Juan Manuel. Un caluroso aplauso retumbaba en la ciudad con los primeros acordes de Los Días Raros. Los que te hace más grande, Palmeras de la Mancha y Golpe Maestro sonaban antes de que Pucho saludara a todos los asistentes y dedicara esta gira a todos los técnicos que hacen posible estos eventos “esta gira va por y para ellos”. No presentan disco en esta gira, hace cuatro años que sacaron el último “Mismo sitio, distinto lugar”, aunque a finales de años sacarán el siguiente trabajo. “Esta es una gira para celebrar la vida” decía Pucho.
Con los primeros acordes de los grandes temas de una banda, esos temas que son himnos, se desata la emoción antes de escucharla, ese inconfundible “ohhh” junto a gritos y aplausos. Anoche, esa sensación, se encadenaba tema tras tema… Consejo de Sabios, Maldita dulzura, Copenhague, Fuego… Acompañados todos con una montaje audiovisual a la altura de los que Vetusta nos tiene acostumbrado, y los inconfundibles bailes de Pucho, que vive las canciones… y hace que todos las vivamos.
“Y en mitad del relámpago llegó el mal de altura…” como héroes en guerra, el público alicantino acompañó a la banda en Boca en la Tierra. Después ese sí que todo el mundo necesita con tres minutos de complicidad, La vieja escuela. Uh, uh, uh… Sentado al borde del escenario y a escasos metros de la Playa del Postiguet, sonaba 23 de junio, uno de los momentos mágicos de la noche… seguro que en la cabeza de las almas que llenaban el Muelle 12 se recordaban esas hogueras que no se han podido hacer en los últimos dos años, “Y que San Juan no nos queme en su hoguera…”
“Cable a Tierra” es el título del próximo trabajo de Vetusta Moral, a finales de año verá la luz. Ya sabemos que serán diez temas, hace apenas una semana nos han mostrado la portada del disco. Este deseado trabajo dará lugar a una gira que comienza en la capital el próximo 24 de junio de 2022, en el Wanda Metropolitano. A mitad de verano pudimos escuchar el primer de los sencillos, y a principios de este mes el segundo. Es el turno de escucharlas por primera vez en directo, Finisterre y La Virgen de la Humanidad.
Pucho reconoció en varias ocasiones lo bien que estaba saliendo todo, la gran responsabilidad del público, esos que se levantaban para bailar y después se sentaban es sus asientos. La magia con las que Vestusta Morla nos envuelve en sus conciertos aumentaba a medida que avanzaba la velada llegando a Un Punto Sin Retorno. Luego Mapas, Sálvese quien pueda y Valiente.
La noche llegaba a su fin, más de una hora y media llevábamos disfrutando de Vetusta Morla. Pucho volvió a recordar a todos los técnicos que hacen posible las giras, presentó a toda la formación y sonó Saharabbey Road. Los seis integrantes del grupo se despedían de su público entre aplausos… sabíamos que quedaba algo más… “ un descansito y a por el final” se escuchaba por las primeras filas.
Y así fue, volvieron al escenario, con otro caluroso aplauso, para poner el broche final a la gran noche, para esa explosión de “sonido vetusta” que tanto gusta. Primero Reina de las Trincheras, luego La Deriva y Cuarteles de Invierno. Pucho se despedía diciendo que esto no era un adiós, era un hasta pronto… La noche acabó con el eco de la primera que sonaba hacía ya dos horas, Los Días Raros. Tras el último acorde, el último oh! en la voz de Pucho, la pantalla del escenario se iluminaba con la fecha y Alicante, y de fondo un directo al público del recito. Llegaba el fin de la noche, de uno de los primeros conciertos donde se puede bailar, de un inconfundible directo de Vetusta, de una noche para el recuerdo. Deseando que en la próxima gira vuelvan a hacer parada en Alicante.
Un reportaje de Loles Ureña y Juan Carlos Puig.
7s7 Music Magazine.
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