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VisorFest en Valencia. Una nueva ciudad para un festival con alma propia. (Jornada del viernes)

10/1/2025

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Aún quedaba tiempo para que el cielo comenzara a teñirse de naranja cuando asomé por primera vez al Recinto Marina Norte de Valencia.  La Ciudad del Turia nos llenaba de expectación, el murmullo de la gente esperando en la entrada, los puestos de merchandising acomodándose, el olor a arena húmeda cerca, los últimos rayos antes de que la noche tomara el mando. Era el arranque de la quinta edición de Visor Fest… y la primera en esta ciudad.

 Aquí hay espacio, frescor, mar al fondo; aquí, el festival parece respirar con el público, no apretujarse. Alrededor, caras que venían de lejos, gente veterana que ha vivido Visor Fest desde los comienzos, mezcladas con quienes escucharon hablar de estas bandas pero nunca las han visto en directo. Todos con algo en común: las ganas de que cada nota valiera, sin apuros, sin solapes, sin interrupciones.

Lo admirable de Visor Fest no es solo su cartel ni su formato, sino su capacidad para reinventarse sin perder su esencia. Después de pasar por Benidorm y Murcia donde fue creciendo a fuerza de constancia y criterio, el festival ha sabido adaptarse a cada ciudad, sin hacer concesiones en su identidad. Ha cultivado un público fiel, que viaja allá donde el festival eche raíces, como quien sigue a una banda de culto. En esta edición, muchos llegaron desde lejos: grupos de amigos de Cartagena, parejas de Albacete, incluso algunos que venían por primera vez desde Euskadi, atraídos por un cartel que parece hecho a medida de la memoria colectiva indie y alternativa de los 80 y 90.

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Las puertas se abrieron a las 18:00 horas, tal como se había anunciado. La tarde caía, pero aún quedaba luz para ambientar con la música que Alesa Dj dejaba caer. Sonaba música suave en los altavoces, pero pronto todo cambiaría. Las bandas no iban a saltarse nada, Then Jerico iban a poner la primera piedra, más tarde Buffalo Tom y Ash, y para cerrar la noche… los irreverentes Happy Mondays. Sería una sucesión imparable de himnos de los 80s y 90s, guitarras, baile, nostalgia, y, sobre todo, disfrute.
 
El arranque de la noche en Visor Fest estuvo en manos de Then Jerico, una banda inglesa que desde 1983 ha sabido marcar territorio dentro del rock y la new wave británica. Liderados por el carismático Mark Shaw, su presencia en el escenario fue un auténtico viaje a finales de los 80, cuando discos como First (The Sound of Music) y especialmente The Big Area los consagraron con himnos que aún hoy resuenan en la memoria colectiva, como Big Area, Sugar Box o What Does It Take?.



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Desde los primeros acordes, la atmósfera se llenó de expectación y nostalgia contenida. Shaw irradiaba simpatía y energía, pero sin perder ese aire de artista que disfruta plenamente del momento. Su conexión con el público fue palpable, no solo mientras interpretaba los temas, sino también al finalizar el concierto, cuando bajó del escenario para mezclarse con los asistentes, hacerse fotos y charlar con quienes se lo pedían. Ese gesto espontáneo y cercano rompió las barreras habituales y añadió un plus emocional al festival.

No faltaron los clásicos que han definido la carrera del grupo: temas como Big Area o The Motive (Living Without You) levantaron el entusiasmo del público, mientras que otras canciones icónicas como Muscle Deep y What Does It Take? completaron un repertorio que viajó entre la potencia de las guitarras y la intensidad vocal de Shaw. El sonido fue limpio y permitió que la música brillara sin artificios.
 
El público respondió con cariño y entrega, rompiendo en aplausos y coreando las canciones más reconocidas. Shaw, siempre atento, agradeció la presencia y el entusiasmo de los asistentes, dejando claro que, para él, cada concierto es una celebración compartida. Esta combinación de oficio, nostalgia y cercanía hizo que Then Jerico abriera con nota alta una tarde-noche que prometía emociones intensas y momentos para recordar.

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Cuando el sol comenzó a esconderse tras el horizonte, pintando el cielo de un azul profundo que anunciaba la llegada de la noche, Buffalo Tom tomó el escenario del Visor Fest con una energía que no necesitaba artificios. Provenientes de Boston, estos veteranos del rock alternativo no hicieron falta más que fuerza, guitarras y oficio para conquistar a un público que ya estaba entregado al ritmo del festival.
 
Con discos como Let Me Come Over y Big Red Letter Day en su mochila, y temas como Taillights Fade y Sunflower como himnos de varias generaciones, Buffalo Tom desplegó un concierto sólido y emocionante. La atmósfera se llenó de guitarras envolventes y una batería precisa, creando un ambiente cálido y profundo, donde el tiempo parecía estirarse y diluirse con cada nota.
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Bill Janovitz, cantante y guitarrista, mostró una presencia intensa pero tranquila, entregado a cada canción y sintiendo la conexión con un público que valoraba cada acorde. Juan Vitoria, el DJ encargado de abrir la sesión, ya había preparado a la audiencia con una selección exquisita, cuidando cada detalle para que los asistentes disfrutaran de bocados musicales de calidad antes de que Buffalo Tom arrancara su magia sobre el escenario. Buffalo Tom, con su crudeza emocional, nos atravesó con “Taillights Fade”, “Sodajerk” y “Summer”.

 

Aunque no hubo grandes artificios visuales ni estridencias, la fuerza y el talento de la banda hablaron por sí solos, generando una experiencia para quienes buscaban autenticidad y buena música en estado puro. Fue, sin duda, una gozada de concierto, un momento para recordar en esta quinta edición del Visor Fest.
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Cuando las luces del recinto empezaron a bajar y la noche se fue asentando, también la temperatura ambiente nos obligaba a los que somos frioleros a sacar "la chupa vaquera" de la mochila, para estar algo más cómodos bajo la brisa del puerto valenciano

 Ash irrumpió en el escenario con una fuerza arrolladora que no dejó respiro. Estos irlandeses demostraron desde el primer acorde por qué siguen siendo uno de los grandes referentes del rock alternativo, capaces de unir a casi 4.000 personas en un mismo latido.
 
Su sonido potente, lleno de guitarras explosivas y una batería que marcaba el pulso de cada canción, mantuvo la intensidad durante toda la actuación, sin permitir que el público cediera ni un centímetro. El entusiasmo aumentaba enteros según transcurría el concierto, y el público respondió a cada riff, coreando con ganas y entregándose a la energía que la banda transmitía.

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Además, Ash sorprendió presentando algunos temas nuevos, que encajaron perfectamente con sus clásicos, generando un equilibrio ideal entre nostalgia y actualidad. El público, lejos de perder el ritmo, acogió con entusiasmo estas nuevas canciones, confirmando que la banda sigue reinventándose sin perder su esencia.

 Ash prendió fuego al escenario con “Girl From Mars”, “Burn Baby Burn”, “Kung Fu” y la luminosa “Shining Light”. 

Mantuvieron una conexión intensa con el público durante todo el concierto, combinando la fuerza de su sonido con momentos de cercanía y complicidad. Fueron, sin duda, una de las actuaciones más potentes y emocionantes del viernes, dejando claro que su legado sigue vivo y que la banda sigue en plena forma.


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 El cierre de la primera jornada del Visor Fest estuvo marcado por la explosión de energía de Happy Mondays, un concierto que rápidamente se convirtió en el más bailado de la noche. Desde los primeros compases, la banda británica envolvió al público con sonidos y ritmos que invitaban a moverse sin parar, generando una atmósfera vibrante y contagiosa.

La plasticidad y el colorido de la puesta en escena añadieron una dimensión visual que complementaba a la perfección la música, creando un espectáculo en el que el baile y la celebración fueron protagonistas indiscutibles. La voz inconfundible de Shaun Ryder se mezclaba con las guitarras y las percusiones, empujando a un público entregada a dejarse llevar por el ritmo.
 
Happy Mondays
 cómo no, nos hicieron bailar sin tregua con “Step On”, “Kinky Afro”, “Hallelujah” y su inolvidable “24 Hour Party People”. Lograron mantener un equilibrio perfecto entre la energía frenética y la precisión musical, ofreciendo un concierto lleno de vida y carisma que dejó a todos con ganas de más. Fue un cierre espectacular para el viernes, una auténtica fiesta que subrayó la esencia de Visor Fest, disfrutar la música en vivo sin complejos, con intensidad y pasión.

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La noche tuvo un plus especial cuando, entre bastidores, se vio a Shaun Ryder y Alan McGee, el legendario descubridor de los Gallagher, casi subiendo las escaleras hacia el escenario.
 Bezz animaba, se contoneaba maracas en mano y retaba al público para participar en sus particulares "24 hour party people". A un concierto de Happy Mondays. se va a disfrutar sin complejos y vaya si lo disfrutamos...

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Con Happy Mondays firmando un cierre cargado de ritmo, sudor y celebración, la primera jornada del Visor Fest 2025 valenciano se despidió por todo lo alto, dejando al público con esa sensación eléctrica de haber vivido algo especial. Pero esto solo era el principio. El sábado aguardaba con nuevas emociones, más nombres míticos y la promesa de seguir viajando a través del tiempo con la música como única guía.
El cartel del día siguiente aún guardaba ases bajo la manga: desde la melancolía pop de The Lemonheads hasta la contundencia de Peter Hook & The Light, sin olvidar a Echobelly, Chucho y otras sorpresas que harían del sábado otra jornada inolvidable.
El listón había quedado alto, pero en el Visor Fest ya sabemos que la nostalgia y el presente pueden bailar juntos... y lo mejor, todavía estaba por llegar.
Un reportaje de  Juan Carlos Puig-Seven Music Magazine.
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